Editorial 

5 citas para entender el amor como clave para la Santidad

Por Lizbeth Rivas | Colaboradora Editorial.

La capacidad que todos tenemos de ser santos es un tema que ha tocado en reiteradas ocasiones el Papa Francisco no solo en sus catequesis también en algunos de sus tweets. El tema de la santidad a través de la vida ordinaria no es nuevo en la Iglesia, el Catecismo de la Iglesia Católica (CIC) explica que: «Todos los fieles, de cualquier estado o régimen de vida, son llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad. Todos son llamados a la santidad: “Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto”»  (Mt 5, 48) ” (CIC #2013).  Alguien bastante conocido en la promoción de esta misión  es San Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei, quien escribió lo siguiente: “Un secreto, un secreto a voces: La crisis de este mundo es una crisis de santos”, partiendo de eso, si las situaciones que estamos viviendo se resuelve simplemente siendo santos surgen dos interrogantes: ¿por qué no todos quieren ser santos? y ¿qué nos falta para serlo, ya que todos estamos llamados? La respuesta a ambas preguntas es una sola: nos falta amor.

Todos los santos han notado que el amor es la clave de la santidad, porque quien que ha sido tocado por el amor de Dios, puede sentirse amado y por lo tanto es capaz de corresponder dicho amor, vivir conforme a el y contagiarlo a otros porque desea que otros también lo experimenten. Comparto con ustedes algunas citas claves para entender mejor esta idea:

 

  1. “Cuanto más una persona ama a Dios, más razón tiene para esperar en Él. Esta esperanza produce en los santos una paz indescriptible, que conservan incluso en la adversidad, porque como ellos aman a Dios, y saben lo hermoso que es para aquellos que lo aman, ponen toda su confianza y encuentran todo su reposo sólo en él “. –San Alfonso María de Ligorio

El amor que se requiere para la santidad viene acompañado de esperanza y confianza, y produce paz. Un abandono a la voluntad divina con desprendimiento total (Salmo 61), sin temor (1 Jn. 4, 18) es el amor pleno de una persona santa.

  1. Dios te ama a pesar de tu indignidad. Es su amor el que te hará mejor” Venerable Fulton Sheen

Por nosotros mismo no podemos alcanzar nada tampoco la santidad, nos lo dijo en Jn. 15, 5 “sin Mí nada pueden haceres Dios que nos moldea en este camino, Él es el alfarero que nos forja con su amor y nosotros las vasijas de barro (Jr. 18, 4).

  1. “Enamorarse de Cristo, éste es el camino de santidad que ha de recorrer todo cristiano.” Papa Francisco

Siendo Cristo el tesoro más grande que poseemos (Mt. 13, 44-46)  Él es por quien vale la pena dejar todo lo efímero atrás y abrir bien los sentidos para escuchar la llamada de “Sígueme”  (Mt. 19, 21) que nos hace a cada uno desde nuestra condición particular y responder con un corazón generoso, es ahí donde inicia este camino de santidad que se dirige a un mismo fin de santidad, solo quien verdaderamente ama a Cristo podrá soportar las pruebas que se presenten en este camino. (Salmo 18, 2)

  1. “Lo que se necesita para conseguir la felicidad, no es una vida cómoda, sino un corazón enamorado” San Josemaría Escrivá

La verdadera felicidad está en amar a Dios, Él nos llama a aspirar a la felicidad eterna, plena y que no tiene comparación que no se encuentra en las posesiones materiales únicamente se encuentra a su lado.

San Josemaría Escrivá decía que “Los enamorados no saben decirse adiós: se acompañan siempre”, los que aspiramos a la santidad debemos conseguir esta actitud hacia Cristo: jamás separarnos de él (Jn. 15, 4) y contagiar, a través de nuestra forma de vida, la alegría de llevarlo con nosotros siempre, que no se cree superior por el hecho de verse amado, al contrario se siente indigno de las gracias recibidas, no con enfermiza inferioridad sino con humildad que conduce a un amor servicial y de desprendimiento de si mismo.

No encuentro mejor manera de concluir, que con esta frase:

  1. “¿Cuándo llegaremos a ser bellos? Amando a quien siempre es bello. La belleza crece en ti en la misma proporción en que crece tu amor, puesto que la caridad misma es la belleza del alma” San Agustín.

Una persona santa es quien lucha día a día con sus defectos, no por obligación ni por vergüenza sino por amor buscando el ideal de la perfección (Lv. 19, 2) y siguiendo el modelo que es Jesús, dejándose encontrar por el amor que nos ha amado primero (1 Jn. 4, 19). Esto bien se puede resumir en un tweet de Padre Juan Ruiz: “Eres lo que amas”.

 

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