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Obispos mexicanos se comprometen a “ser protectores del mundo y no depredadores”

Seamos protectores del mundo y no depredadores, sembremos hermosura y no contaminación y destrucción”. Los obispos mexicanos, a través de su Comisión de Pastoral Social, han emitido una declaración en la que admiten que “nos enfrentamos como nación a una emergencia que es a la vez humanitaria, política, económica y social”.

“Nos duele la situación de México y queremos ver de frente la realidad para actuar conforme a nuestra conciencia”, subrayan los obispos, que quieren aportar “una mirada de conjunto” ante lo que se vive en el país, que “requiere de cambios estructurales profundos, que deben ser fruto de diálogo y no de imposición, que deben ir a la raíz de las problemáticas y no ser solamente respuestas coyunturales”.

“Sabemos que todos los cambios requieren sacrificios y todos debemos estar dispuestos a ello, a partir de quienes más privilegios tenemos. Identificamos que el mayor desafío es cambiar las injusticias, la corrupción, la impunidad y las violencias, vengan de donde vengan”, añaden.

Así, los obispos mexicanos invitan a “construir la paz y el diálogo entre todos los mexicanos”, frente a “las múltiples violencias que traen tanto dolor a nuestras comunidades”. “Tenemos que interpelarnos e interpelar a todos los creyentes aquí y en el mundo, dispuestos a actuar con verdad y justicia, cambiar los modelos económicos, políticos, sociales y culturales para un respeto de los derechos humanos personales y colectivos”.

“Desde la Iglesia reconocemos y apoyaremos todos los esfuerzos de aquellos que han venido buscando la colaboración entre mexicanos y estamos dispuestos a participar y aportar a los diálogos sociales que propicien la colaboración de todos, sin protagonismos, agendas ocultas o visiones de corto plazo”, recalcan, apuntado que el diálogo “debe desembocar en discernimiento comunitario, decisiones comunes y acciones concretas y procesos compartidos, que tengan impacto transformador en la vida actual y, esperamos, en el mediano y largo plazo”.

Respecto al diálogo exterior, los obispos destacan tres espacios prioritarios: “propiciar el Diálogo a nivel latinoamericano, con Estados Unidos y Canadá“. Al tiempo, recuerdan que “México tiene una responsabilidad en el mundo, tiene que ser una nación que frente a las divisiones y guerras entre naciones trate de integrar a los distintos pueblos de la tierra, que frente a las desigualdades y luchas ofrezca modelos practicables de integración social, que frente al dominio de una visión unilateral trate de integrar en el desarrollo todos los elementos que lo hacen verdaderamente tal”.

Pero, también tiene la responsabilidad de contribuir a que todo el mundo sea “una casa común habitable para todos. Reconozcamos asimismo que, sin una acción mundial en estos grandes desafíos, México mismo no podrá lograr un avance verdadero y sustentable”.

En otro momento, el Episcopado reclama, junto al Papa Francisco, “decir no a una economía que mata, y sí a aquella que ayuda a vivir porque comparte, incluye a los pobres y usa las ganancias para crear comunión”. Refiriéndose a las políticas de Trump sobre la migración, los obispos reclaman “la acción solidaria” de todos “ante la emergencia humanitaria”.

Sobre el trabajo en el país, “exhortamos fuertemente a la responsabilidad social de empresas y grupos privilegiados. Todos tenemos que contribuir ante las dificultades con creación de trabajo“. Asimismo, “es necesario promover en nuestras comunidades un consumo responsable orientado por la opción de una vida sobria”.

Al tiempo, los obispos piden “dar prioridad como sociedad al campo y a los campesinos, especialmente a los pueblos originarios, por un deber de justicia actual, por una deuda acumulada de años en que no se les ha dado su parte y, ahora también porque debemos recuperar la posibilidad de tener seguridad alimentaria como nación“.

Ante el cambio climático, añaden, “es indispensable apoyar a las comunidades que más van a sufrir ante este fenómeno creado por el hombre”. “En una nueva negociación los pobres no pueden volver a ser abandonados, se tiene que prevenir y compensar a quienes resultaran afectados”, advierten, al tiempo que señalan que “tampoco se puede compensar a Estados Unidos con sacrificio de migrantes y construcción de barreras en el sur-sureste de nuestro país”.

Finalmente, el Episcopado hace referencia a las elecciones presidenciales que tendrán lugar en México el próximo año. “El futuro de México está en juego. Debemos actuar con honestidad y exigir la honestidad en todas y todos los participantes, con una ética civil común para todos los mexicanos”, apuntan los obispos, que inciden en “la lucha contra la corrupción e impunidad; la prevención de las violencias (en especial de los comunicadores y defensores de los derechos humanos) y el sufrimiento de víctimas de estas violencias; el respeto de la vida desde su concepción hasta su fin natural; así como la superación urgente de la pobreza y las desigualdades lacerantes”.

 

Fuente Religión Digital.

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