Editorial 

La humanidad y la pérdida de valores

Por Fidel López Eguizábal* | Colaborador Editorial.

 

Las leyes terrenales son las que están haciendo a una sociedad más convulsionada, sin sentimientos y sin fe. Evidentemente no hay religión perfecta; empero, la sociedad ha dejado los valores a un lado, el temor a Dios no existe para los seres humanos y cada vez se evidencia que están vacíos. En ocasiones no creen ni en ellos mismos. La globalización y los gobernantes son los primeros que contribuyen a difundir los antivalores.

El contexto de mi análisis se puede referir a dos momentos, los valores enseñados en el hogar y los que el ser humano aprende en la calle, en la universidad de la vida. Cuántas veces he preguntado a mis alumnos si creen en Dios, algunos dicen que no son religiosos, que la religión es para manipular las masas, es para idiotizar, nada más sirve para darnos órdenes. Creo que leyeron a Carlos Marx con su burda frase “La religión es el opio del pueblo”. Y, para variar los mismos padres de familia no brindan gota a gota la enseñanza de los valores; en ocasiones los mismos padres brindan el mal ejemplo. Los centros educativos deben de inculcar más valores éticos a los dicentes, esa sería una solución a tantos problemas.

El hogar es el principal responsable de inculcar valores; sin embargo, en esta sociedad estamos viendo en los medios de comunicación leyes que están a favor del casamiento entre parejas del mismo sexo, leyes que permiten el aborto; por otra parte la comunidad LGTBI crece aceleradamente. Para algunos países, mientras más se les brinde leyes o protección a este tipo de personas o asociaciones, más aumentarán las personas con estas preferencias. Obsérvese en El Salvador el crecimiento. Las virtudes humanas se han perdido y se siguen tirando a la cloaca. Que bien que acá los diputados no han aprobado ese tipo de leyes; sería un revés para los que creemos en los valores.

Me preguntó un alumno ¿Cree usted licenciado que Dios está enojado al observar tanta depravación? Una respuesta bastante compleja de contestar. Se sabe que el mismo ser humanos ha cambiado muchas cosas, ha tergiversado lo que dice la Biblia. Ya he comentado en otros artículos que en algunas escuelas están hablando de género, ejemplo, que a los niños se les debe enseñar a vestirse de rosado y a las niñas de celeste, que se lean a los niños cuentos o historias referentes a la homosexualidad, entre tantos disparates. Se observa constantemente a dos hombres cambiándole los pañales a su hijo adoptado, a mujeres abortando como un deporte, entre tantas cosas que la sociedad está permitiendo.

En Juan 2, 13-25 se lee que Jesús entró enojado al Templo debido a que los mercaderes negociaban bueyes, ovejas, palomas, además observó a cambistas. Jesús tomó un látigo y los expulsó. En la actualidad, los narcotraficantes son más, los yerros de los humanos aumentan, los asesinatos son más frecuentes y se realizan con barbarie. Todo esto lo observa Dios, muchos no creen en él, por eso hacen lo que quieren. Hasta se burlan de las leyes terrenales.

La sociedad huele mal, huele a putrefacción, se ve en las calles y avenidas a más lesbianas, homosexuales, personas corruptas, políticos que se aprovechan de los erarios del pueblo, personas que no respetan a los adultos, hijos ofendiendo a los padres, las cárceles están colapsadas, etc. Mientras en algunos países las cárceles están vacías, en otros lugares proliferan cada vez más las personas de mal corazón. Drogas, sexo, violaciones, guerras, territorios destruidos por diferencias políticas y religiosas, etc.

Los países desarrollados son los que tienen los índices de mayor depravación. A esto se le suma el poder de la Internet para atacar más rápida y eficazmente a los valores. Hace veinte años aproximadamente la TV., era el medio principal para inculcar antivalores; en la actualidad observe a un joven con un smartphone y se dará cuenta de todo lo que hace con el mal uso de la Internet o las redes sociales. Lo primero que se evidencia es la pornografía que circula como bomba atómica.

En tierra salvadoreña, los antivalores son tan numerosos que, los ciudadanos están haciendo justicia y se están armando en algunas comunidades debido a que el cáncer del mal prolifera. Se aburrieron de ver a pandilleros asesinando a los ciudadanos inocentes y otros delitos que cometen. Y para hacer más apocalíptico el panorama se escuchan tambores de una tercera guerra mundial.

El papa Francisco manifestó “La globalización en sí – como se ha recordado con razón –trae consigo aspectos de posible confusión y desorientación, como cuando se convierte en vehículo para introducir costumbres, concepciones e incluso normas ajenas al tejido social, con el consiguiente deterioro de las raíces culturales de la realidad que deben ser respetadas… ”. 

En algunos países las personas viven sin valores, les hacen creer a la sociedad que, mientras más leyes se aprueben a favor de los antivalores, la sociedad vive libre, sin prejuicios o tabúes. ¿Es eso lo que quiere una sociedad que creció con valores? No se confunda libertad con libertinaje.

Para concluir en Facebook realicé una interrogante ¿Cuáles son los valores que se han perdido en esta sociedad convulsionada? Las respuestas fueran todas a favor de los valores, obviamente contestaron personas que están hartas de presenciar en la sociedad una decadencia total de estos. Son muchas las respuestas, una que me impresionó es que los hombres se están volviendo bestias, padres y abuelos violando a sus propios hijos, religiosos cometiendo actos inmorales, hijos asesinando a sus padres y viceversa. Y así, una lista catastrófica de antivalores.

Una solución a tanta pérdida de valores es el cumplimento de los Diez Mandamientos, al practicarlos, el ser humano circularía por el mundo sin problema alguno. Una utopía que se puede volver realidad si se inicia en el hogar a ejercer valores. Debemos inculcar el amor a Dios a la sociedad.

 

*Docente investigador Universidad Francisco Gavidia
flopez@ufg.edu.sv

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