Evangelio 

Evangelio del día Miércoles 10 de Mayo

Miércoles de la cuarta semana de Pascua.

Santo del día: San Damián Veuster.

† Lectura del santo Evangelio según San Juan 12,44-50.

Jesús exclamó: “El que cree en mí, en realidad no cree en mí, sino en aquel que me envió.
Y el que me ve, ve al que me envió.
Yo soy la luz, y he venido al mundo para que todo el que crea en mí no permanezca en las tinieblas.
Al que escucha mis palabras y no las cumple, yo no lo juzgo, porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvarlo.
El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he anunciado es la que lo juzgará en el último día.
Porque yo no hablé por mí mismo: el Padre que me ha enviado me ordenó lo que debía decir y anunciar;
y yo sé que su mandato es Vida eterna. Las palabras que digo, las digo como el Padre me lo ordenó”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco:

No basta encontrar a Jesús para creer en Él, no basta leer la Biblia, el Evangelio: esto es importante ¿eh? Pero no basta. No basta ni siquiera asistir a un milagro, como aquel de la multiplicación de los panes.

Muchas personas estuvieron en estrecho contacto con Jesús y no le creyeron, es más, también lo despreciaron y condenaron. Y yo me pregunto: ¿por qué, esto? ¿No fueron atraídos por el padre? No: esto sucedió porque su corazón estaba cerrado a la acción del Espíritu de Dios.

Y si tú tienes el corazón cerrado la fe no entra. Dios Padre siempre nos atrae hacia Jesús: somos nosotros quienes abrimos nuestro corazón o lo cerramos.

En cambio la fe, que es como una semilla en lo profundo del corazón, florece cuando nos dejamos “atraer” por el Padre hacia Jesús, y “vamos a Él” con ánimo abierto, con corazón abierto, sin prejuicios; entonces reconocemos en su rostro el Rostro de Dios y en sus palabras la Palabra de Dios, porque el Espíritu Santo nos ha hecho entrar en la relación de amor y de vida que hay entre Jesús y Dios Padre. Y allí nosotros recibimos el don, el regalo de la fe.

[…] Aquella que ha vivido esta experiencia en modo ejemplar es la Virgen de Nazaret, María: la primera persona humana que ha creído en Dios recibiendo la carne de Jesús.

Aprendamos de Ella, nuestra Madre, la alegría y la gratitud por el don de la fe. Un don que no es “privado”, un don que no es “propiedad privada”, sino que es un don para compartir: es un don «para la vida del mundo. (Reflexión antes del rezo del Ángelus, 09 de agosto de 2015)

Oración de sanación

Mi Señor, quiero sentir hoy tu bendición en mi corazón para abrirme a tu acción sanadora y para que tu Espíritu restaure todo aquello que se ha roto por las heridas que han habido en mi vida

Dame la fuerza para salir adelante, paciencia para enfrentar los retos, serenidad en los problemas, inteligencia para discernir el camino correcto y fuerza para mantenerme de pie en todas mis luchas.

Muéstrame caminos de solución a través de tu Palabra. Que no me dé por vencido tan fácilmente ni me desespere; sino más bien, que pueda edificar respuestas sanas que generen beneficios a mi alma y a la de los míos.

Ayuda a que mi fe se fortalezca, a cumplir la Palabra que me dejaste, pues Ella es promesa de vida y a través de ella, sano mi ser y todo mi espíritu. Solo podré verme realizado si dejo que mi vida sea guiada por Ella.

Confío en que me unges con tu Espíritu y que caminas conmigo en medio de mis dificultades, en que vas derramando tu amor sobre mí a medida que me enfrento al dolor y la desesperanza.

No permitas que nada me haga olvidar el poder de la Fe, el poder de tu Amor y de tu compasión. Tú eres un Dios grande, poderoso y generoso, el que me levanta en la derrota y aleja las dudas de mi corazón.

Cuento contigo, oh Señor, porque sólo Tú tienes Palabra que sana y libera. Me rindo ante Ti y te reconozco como Dios, el que está por encima de todo.

Te amo, confío en tu gracia y en las bendiciones que derramas en mi vida. Que tu luz y tu verdad me encaminen y mi alma se llene de tu paz. Amén

Propósito para hoy

En el día de hoy, buscaré llevar un poco de alegría a los demás, olvidándome un poco de mí mismo

Frase de reflexión

“Es importante tener amigos en quien poder confiar. Pero es esencial tener confianza en el Señor, que nunca falla”. Papa Francisco.

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