Evangelio 

Evangelio del día Lunes 29 de Mayo

Lunes de la séptima semana de Pascua.

Santo del día: San Felix Zaragoza, Santa Úrsula Ledóchowska.

† Lectura del santo Evangelio según San Juan 16,29-33.

Los discípulos le dijeron a Jesús: “Por fin hablas claro y sin parábolas.
Ahora conocemos que tú lo sabes todo y no hace falta hacerte preguntas. Por eso creemos que tú has salido de Dios”.
Jesús les respondió: “¿Ahora creen?
Se acerca la hora, y ya ha llegado, en que ustedes se dispersarán cada uno por su lado, y me dejarán solo. Pero no, no estoy solo, porque el Padre está conmigo.
Les digo esto para que encuentren la paz en mí. En el mundo tendrán que sufrir; pero tengan valor: yo he vencido al mundo”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco

Una cosa que nos ayudaría mucho sería preguntarnos: ¿Cómo está mi fe? ¿Creo o no creo? ¿O creo un poco sí y un poco no? ¿Soy un poco mundano y un poco creyente?.

Cuando recitamos el Credo, ¿lo hacemos sólo de «palabras»? ¿Somos conscientes de que sin fe no se puede seguir adelante, no se puede defender la salvación de Jesús?.

Jesús no pregunta al muchacho ciego que curó: «¿Estás contento? ¿Eres feliz? ¿Viste que soy bueno?», sino más bien le dijo: ¿Crees en el Hijo del hombre? ¿Tienes fe?.

Y es la misma pregunta que dirige a nosotros todos los días. Una pregunta ineludible porque si nuestra fe es débil, el diablo nos vencerá.

El escudo de la fe no sólo nos defiende, sino también nos da vida. Y con esto, dice Pablo, podremos apagar todas las flechas llameantes del maligno.

El demonio, en efecto, no nos arroja flores sino flechas llameantes, venenosas, para matar.

La armadura del cristiano está compuesta también por el casco de la salvación, por la espada del Espíritu y por la oración. Lo recuerda san Pablo: “orad en toda ocasión”. “Orad, orad”. No se puede, en efecto, llevar adelante una vida cristiana sin la vigilancia.

Por eso la vida cristiana puede considerarse una milicia. Pero es una lucha bellísima, porque nos da esa alegría de que el Señor ha vencido en nosotros, con su gratuidad de salvación.

Sin embargo todos somos un poco perezosos y nos dejamos llevar por las pasiones, por algunas tentaciones.

Pero aunque somos pecadores no debemos desalentarnos, porque el Señor está con nosotros, quien nos ha dado todo y nos hará vencer también este pequeño paso de hoy, nuestra batalla cotidiana, con la gracia de la fuerza, de la valentía, de la oración, de la vigilancia y la alegría (Homilía en Santa Marta, 30 de octubre de 2014)

Oración de sanación

Jesús mío, todos los días me despierto sediento de tu amor y de tu misericordia. Sabes que necesito de tu Presencia viva en mis cotidianidades y que intervengas en todos los asuntos en los que estoy involucrado.

Necesito de tu sanación y de tu perdón. Sé que no me abandonas, aunque vuelva a cometer los errores una y otra vez, allí estás Tú, para consolarme y darme ánimos para seguir adelante.

Quiero creer ciegamente en tu Palabra y ser obediente a ella, porque con Ella Tú venciste al mundo. Te suplico que vengas a mi vida y abras caminos de esperanza y de bendiciones para mí y los míos.

Necesito de la guía de tu Espíritu Santo para poder corresponder con amor a todas tus obras. Necesito de tu fuerza y de tu amor para tener paz en medio de las tribulaciones.

Que tus consuelos me cubran y llenen de paz de mi corazón. Abre mi entendimiento con tu Espíritu para dejarme llenar con tu amor y ser sostenido por tu fuerza y poder decir siempre: “no temeré ningún mal”.

Sólo contigo puede tener el valor necesario para enfrentar esas situaciones difíciles. Sin Ti, sé que me desplomaría en un instante. Ayúdame a descubrirte sereno pero poderoso, callado pero sabio.

Desde este momento quiero ver las cosas buenas que trae la vida y ser agradecido de ellas, aún en medio de las cosas difíciles que atraviese.

Eres mi pedestal, mi roca fuerte. Te amo, confío en que en este momento estás derramando bendiciones sobre mí y sobre todos los que amo. Amén

Propósito para hoy

Hoy visitaré, o al menos llamaré o mandaré un mensaje, a esa persona que sé que necesita compañía, apoyo, consuelo

Frase de reflexión

“Aprendamos de Jesús a rezar, a perdonar, a sembrar la paz, y a estar cerca de los necesitados”. Papa Francisco

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