Evangelio 

Evangelio del día Jueves 18 de Mayo

Jueves de la quinta semana de Pascua.

Santo del día: Beata Blandina Merten, San Félix de Cantalicio.

† Lectura del santo Evangelio según San Juan 15,9-11.

Jesús dijo a sus discípulos:
«Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor.
Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco

[…] Jesús nos muestra el camino para seguirlo, el camino del amor. Su mandamiento no es un simple precepto, que permanece siempre como algo abstracto o exterior a la vida.

El mandamiento de Cristo es nuevo, porque Él, en primer lugar, lo ha realizado, le ha dado carne, y así la ley del amor es escrita una vez para siempre en el corazón del hombre (Cfr. Jer 31,33).

¿Y cómo está escrita? Está escrita con el fuego del Espíritu Santo. Y con este mismo Espíritu, que Jesús nos da, ¡podemos caminar también nosotros por este camino!

Jesús nos ha mostrado que el amor de Dios se realiza en el amor al prójimo. Ambos van juntos. Las páginas del Evangelio están llenas de este amor: adultos y niños, cultos e ignorantes, ricos y pobres, justos y pecadores han tenido acogida en el corazón de Cristo.

Por tanto, esta Palabra del Señor nos llama a amarnos unos a otros, incluso si no siempre nos entendemos, no siempre vamos de acuerdo… pero es precisamente allí donde se ve el amor cristiano.

Un amor que también se manifiesta si existen diferencias de opinión o de carácter, ¡pero el amor es más grande que estas diferencias! Éste es el amor que nos ha enseñado Jesús. Es un amor nuevo porque ha sido renovado por Jesús y por su Espíritu. Es un amor redimido, liberado del egoísmo.

Un amor que da la alegría a nuestro corazón, como dice el mismo Jesús: “Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto” (v.11).

Es precisamente el amor de Cristo, que el Espíritu Santo derrama en nuestros corazones, el que realiza cada día prodigios en la Iglesia y en el mundo.

Son tantos pequeños y grandes gestos que obedecen al mandamiento del Señor: “Ámense los unos a los otros, como yo los he amado” (Cfr. Jn 15,12).

Gestos pequeños, de todos los días, gestos de cercanía a un anciano, a un niño, a un enfermo, a una persona sola y con dificultades, sin casa, sin trabajo, inmigrada, refugiada…

Gracias a la fuerza de esta Palabra de Cristo, cada uno de nosotros puede estar cerca del hermano y de la hermana que encuentra. Gestos de cercanía, de proximidad. En estos gestos se manifiesta el amor que Cristo nos ha enseñado.

Que en esto nos ayude nuestra Madre Santísima, para que en la vida cotidiana de cada uno de nosotros el amor de Dios y el amor del próximo estén siempre unidos. (Reflexión antes del rezo del Ángelus, 10 de mayo de 2015)

Oración de sanación

Amado Señor, te doy gracias por permanecer a mi lado y hacerme sentir lo mucho que valgo para Ti. Quiero que tu amor nunca me deje solo y tu poder esté en cada cosa de mi vida

Lléname cada día con tu gracia para tener los ojos abiertos y no tropezar ante cualquier adversidad de la vida. Quiero salir a triunfar, sabiéndome que unido a Ti ya soy un vencedor

Tú me insistes en todo momento que la amistad que tienes para mí es eterna si vivo fiel a tus mandamientos de amor y que me ayudarás a vencer en cada situación que crea desesperante

Tú te alegras cuando cuidamos, respetamos, queremos y brindamos momentos felices a los demás. Te manifiestas en esos pequeños gestos y me haces saber que es la única forma para alcanzar la felicidad.

Tu vida la viviste para dar Gloria al Padre en todo momento, y sé que eso también quieres de mí. Confío en tu misericordia y en que haces descansar el Espíritu Santo en mi corazón en los momentos que más lo necesito.

Llena mis días de tu presencia como ese amigo fiel que no falla para pensar mejor, vivir mejor. Cuídame de aquellos que solo siembran odio y división y no permitas que me puedan hacer daño.

Te suplico que, en este momento, tomes mi corazón entre tus manos y le hagas sentir la paz y la permanencia de tu amor.

Todo te lo entrego, todo es tuyo. Tú eres quien me da la fuerza y el poder para superarlo todo. Te amo y confío en tu eterno amor. Amén

Propósito para hoy

Hoy haré un balance de mis actividades diarias para analizar cómo las tengo organizadas y ver si puedo dedicar más tiempo para participar en la evangelización

Frase de reflexión

“En las familias, es normal hacerse cargo de quien lo necesita. No tengan miedo a la fragilidad”. Papa Francisco

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