Evangelio 

Evangelio del día Jueves 04 de Mayo

Jueves de la tercera semana de Pascua.

Santo del día: Beato Juan Martín Moyë, San Gregorio Iluminador.

† Lectura del santo Evangelio según San Juan 14,6-14.

Jesús dijo a Tomás: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí.
Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto”.
Felipe le dijo: “Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta”.
Jesús le respondió: “Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Como dices: ‘Muéstranos al Padre’?
¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras.
Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras.
Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre.”
Y yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
Si ustedes me piden algo en mi Nombre, yo lo haré.”

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco:

Jesús dijo que quien lo veía a Él, veía al Padre. Dice precisamente: «Sí, Padre, porque así te ha parecido bien». Y «nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quien es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».

Al Padre, sólo el Hijo lo conoce: Jesús conoce al Padre. Y así, cuando Felipe fue hacia Jesús y dijo: “muéstranos al Padre”, el Señor le responde: “Felipe, quien me ve a mí, ve al Padre”.

En efecto, es muy grande la unión entre ellos: Él es la imagen del Padre; es la cercanía de la ternura del Padre a nosotros. Y el Padre se acerca a nosotros en Jesús.

En el discurso de despedida, tras la Cena, Jesús repitió muchas veces: «Padre, que todos sean uno, como tú en mí y yo en ti». Y prometió el Espíritu Santo, porque precisamente el Espíritu Santo es quien hace esta unidad, como la hace entre el Padre y el Hijo.

Esto es un poco para acercarnos a este misterio de Jesús. Pero este misterio no quedó solamente entre ellos, se nos reveló a nosotros.

El Padre, por lo tanto, fue revelado por Jesús: Él nos hace conocer al Padre; nos hace conocer esta vida interior que Él tiene. Y ¿a quién revela esto, el Padre?, ¿a quién da esta gracia?

La respuesta la da Jesús mismo, como dice san Lucas en su Evangelio: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los pequeños».

Por ello sólo quienes tienen el corazón como los pequeños son capaces de recibir esta revelación. Sólo el corazón humilde, manso, que siente la necesidad de rezar, de abrirse a Dios, que se siente pobre. En una palabra, sólo quien camina con la primera bienaventuranza: los pobres de espíritu. ( Homilía en Santa Marta, 02 de diciembre de 2014)

Oración de Sanación

Amado Jesús mío, Tú siempre estás allí, atento y pronto a escuchar mis palabras, atiendes mis súplicas y necesidades porque me amas quieres lo mejor para mí

Confío en tu poder, en que eres Pan de vida eterna y que te donas como alimento para nuestras débiles almas. Eres el Pan vivo bajado del cielo que me has salvado con tu entrega generosa sin yo merecerlo.

Señor, yo creo; pero aumenta mi fe. Tal vez mis sentidos limitados me hagan ver que es solo un trozo de pan el que como en la Eucaristía, pero la Fe en Ti y en tu amor me hacen ver con el corazón que tu presencia habita allí

En la Eucaristía haces estremecer mi espíritu renovando toda esperanza de vida ¡No es un acto de magia!, eres un Dios vivo, un Dios lleno de poder que te haces presente para apaciguar a las almas inquietas

¡Pero que mayor muestra de amor lo que has hecho!, te conviertes en el alimento espiritual reparador de nuestras vidas cansadas y agobiadas por las heridas que nos han dejado nuestros propios pecados.

Dame de tu fortaleza, Señor mío, para poder despreciar definitivamente todas aquellas formas mundanas que me llevan a separar mi alma de Ti, de tu gracia, de tu donación de amor eterno

¿Dónde podría estar más a gusto sino disfrutando del manjar glorioso que me lleva a conocer un pedacito de las maravillas de tu reino?

Reconozco mi debilidad y al mismo tiempo reconozco tu grandeza que me hacen sentir amado cada vez que acudo a tu misterio de salvación. Amén

Propósito para hoy

Revisar mi plan de vida para analizar qué medios voy a proponerme para crecer más en el amor a los demás

Frase de reflexión

“No nos limitemos a decir que somos cristianos. Debemos vivir la fe, no sólo con las palabras, sino también con obras”. Papa Francisco

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