Evangelio 

Evangelio del día Domingo 21 de Mayo

Sexto Domingo de Pascua.

Santo del día: San Carlos José Eugenio de Mazenod.

† Lectura del santo Evangelio según San Juan 14,15-21.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
“Si ustedes me aman, cumplirán mis mandamientos.
Y yo rogaré al Padre, y él les dará otro Paráclito para que esté siempre con ustedes:
el Espíritu de la Verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce. Ustedes, en cambio, lo conocen, porque él permanece con ustedes y estará en ustedes.
No los dejaré huérfanos, volveré a ustedes.
Dentro de poco el mundo ya no me verá, pero ustedes sí me verán, porque yo vivo y también ustedes vivirán.
Aquel día comprenderán que yo estoy en mi Padre, y que ustedes están en mí y yo en ustedes.
El que recibe mis mandamientos y los cumple, ese es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco:

En el momento en el que está por regresar al Padre, Jesús preanuncia la venida del Espíritu que ante todo enseñará  a los discípulos a comprender cada vez más plenamente el Evangelio, a acogerlo en su existencia y a hacerlo vivo y operante con el testimonio.  

Mientras está por confiar a los Apóstoles la misión de llevar el anuncio del Evangelio por todo el mundo, Jesús promete que no se quedarán solos: el  Espíritu Santo, el Paráclito, estará con ellos, a su lado, es más, estará en ellos, para defenderlos y sostenerlos.

Jesús regresa al Padre pero continúa acompañando y enseñando a sus discípulos mediante el don del Espíritu Santo.

El segundo aspecto de la misión del Espíritu Santo consiste en el ayudar a los Apóstoles a recordar las palabras de Jesús. El Espíritu tiene la tarea de despertar la memoria, recordar las palabras de Jesús.

El divino Maestro ha comunicado ya todo aquello que pretendía confiar a los Apóstoles: con Él, Verbo encarnado, la revelación es completa.  

El Espíritu hará recordar las enseñanzas de Jesús en las diversas circunstancias concretas de la vida, para poderlas poner en práctica.

Es precisamente lo que sucede todavía hoy en la Iglesia, guiada por la luz y la fuerza del Espíritu Santo, para que pueda llevar a todos el don de la salvación, o sea el amor y la misericordia de Dios.

[…] No estamos solos: Jesús está cerca de nosotros, en medio de nosotros, dentro de nosotros. Su nueva presencia en la historia ocurre mediante el don del Espíritu Santo, por medio del cual es posible instaurar una relación viva con Él, el Crucificado Resucitado.

El Espíritu, difundido en nosotros con los sacramentos del Bautismo y de la Confirmación, actúa en nuestra vida. Él nos guía en la forma de pensar, de actuar, de distinguir qué cosa es buena y qué cosa es mala; nos ayuda a practicar la caridad de Jesús, su donarse a los  demás, especialmente a los más necesitados. (Reflexión antes del rezo del Regina Coeli, 01 de mayo de 2016)

Oración de Sanación

Señor mío, quiero entregarte en este momento todo lo que soy porque solo Tú eres quien me mantiene seguro y confiado de que nada ni nadie podrá detener mi espíritu de lucha.

Ayúdame a no desfallecer, a mantener de pie cuando llega la tormenta. Que pueda librarme de las trampas de aquellos que no quieren que yo siga caminando junto a Ti.

Infunde en mí todo tu amor, tu aliento de fuerza a través de ese Espíritu Santo que me da discernimiento e ilumina mis sentidos para salir victorioso y lograr cada uno de los planes que me tienes preparado.

Tengo sed de Ti, oh mi Dios, sed de tu amor y de tu alegría. Bendíceme y dame tu gracia de sentir la poderosa presencia de tu Espíritu y dejarme conducir por Él por caminos de vida.

Tú no me desamparas jamás, tu Espíritu de amor me acompaña y me va fortaleciendo en la fe y en la búsqueda de la Verdad. Me hace feliz saber que estoy en sus manos y que me lleva seguro a la meta.

Oh Espíritu Santo, fuerza poderosa en la batalla, dale a mi corazón el impulso necesario para saber actuar con recta intención y motivarme a dar valientemente los pasos necesarios para llegar a mi destino con la eternidad.

Ven Señor, repón mis fuerzas y ayúdame a sentir que en Ti encuentro refugio y consuelo para librarme de preocupaciones y levantarme con entusiasmo.

Te reconozco como el Dios de mi vida, el que me cuida, me ama y me brinda su protección y me ayuda a encontrar motivos para nunca desanimarme. Amén

Propósito para hoy

Pediré al Espíritu Santo la gracia de una conversión verdadera y para que los dones que me ha dado, puedan producir frutos de amor.

Frase de reflexión

“¡Ven, Espíritu Santo! Líbrame de la cerrazón mental e infunde en mí la alegría de anunciar el Evangelio”. Papa Francisco

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