Evangelio 

Evangelio del día Viernes 07 de Abril

Viernes de la quinta semana de Cuaresma.

Santo del día: San Juan Bautista de la Salle.

† Lectura del santo Evangelio según San Juan 10, 31-42.

Los judíos tomaron piedras para apedrearlo.
Entonces Jesús dijo: “Les hice ver muchas obras buenas que vienen del Padre; ¿Por cuál de ellas me quieren apedrear?”.
Los judíos le respondieron: “No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino porque blasfemas, ya que, siendo hombre, te haces Dios”.
Jesús les respondió: “¿No está escrito en la Ley: Yo dije: Ustedes son dioses?
Si la Ley llama dioses a los que Dios dirigió su Palabra -y la Escritura no puede ser anulada-
¿Cómo dicen: ‘Tú blasfemas’, a quien el Padre santificó y envió al mundo, porque dijo: “Yo soy Hijo de Dios”?
Si no hago las obras de mi Padre, no me crean;
pero si las hago, crean en las obras, aunque no me crean a mí. Así reconocerán y sabrán que el Padre está en mí y yo en el Padre”.
Ellos intentaron nuevamente detenerlo, pero él se les escapó de las manos.
Jesús volvió a ir al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había bautizado, y se quedó allí.
Muchos fueron a verlo, y la gente decía: “Juan no ha hecho ningún signo, pero todo lo que dijo de este hombre era verdad”.
Y en ese lugar muchos creyeron en él.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco:

Los ojos de un pobre son más aptos para ver a Cristo y, a través de Él, vislumbrar el perfil de Dios. Los otros que pretenden sondar este misterio con los recursos de su propia inteligencia primero deben ponerse “de rodillas”, en actitud de humildad, de lo contrario “no entenderán nada

Él nos hace conocer al Padre, nos introduce en esta vida interior que Él tiene. ¿Y a quién revela esto el Padre? ¿A quién da esta gracia?: «Te alabo, oh Padre, Señor del Cielo y de la Tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y eruditos, y las has revelado a los pequeños».

Sólo a aquellos que tienen el corazón como los pequeños, que son capaces de recibir esta revelación, el corazón humilde, manso, que siente la necesidad de orar, de abrirse a Dios, se siente pobre; sólo a aquél que va adelante con la primera Bienaventuranza: los pobres de espíritu.

Muchos pueden conocer la ciencia, la teología también, ¡muchos! Pero si no hacen esta teología de rodillas, es decir, humildemente, como los pequeños, no entenderán nada. Nos dirán muchas cosas, pero no entenderán nada. Sólo esta pobreza es capaz de recibir la Revelación que el Padre da por medio de Jesús, a través de Jesús.

Y Jesús viene, no como un capitán, un general del ejército, un gobernante poderoso, no. Él es humilde, es manso, y ha venido para los humildes, para los mansos, para salvar a los enfermos, a los pobres, a los oprimidos.

Jesús es el primero de los marginados llegando incluso a considerar un valor no negociable ser igual a Dios.

La grandeza del misterio de Dios se conoce solamente en el misterio de Jesús y el misterio de Jesús es precisamente el misterio del abajarse, del aniquilarse, del humillarse, que trae la salvación a los pobres, a aquellos que son aniquilados por tantas enfermedades, pecados y situaciones difíciles. Fuera de este marco no se puede entender el misterio de Jesús (Homilía en Santa Marta, 2 de diciembre de 2014)

Oración de sanación

Jesús, te doy gracias por todos los motivos de alegría que a diario me regalas. Quiero que orientes mi vida. Nunca alcanzaré a comprender este misterio de Amor generoso con el que nos amas a todos.

Gracias Señor, por la manera en que sanas mis heridas, me renuevas y me impulsas a vivir momentos felices y llenos de bendiciones. No dejes que nunca me falte tu amor

Hoy me pregunto: ¿Cómo puedes ser tan generoso conmigo si mis continuos pecados, son los que hoy intentan apedrearte? Quiero siempre estar de tu parte hacer el bien como Tú lo hiciste a tu paso por este mundo

Muchas son las distracciones que intentan cegar mi mente y endurecer mi corazón, y además hay quienes quieren quitarme de tu camino; pero tu gracia es la que me mantiene con fuerzas para seguirte

Ayúdame a saber lidiar con aquella oscuridad que hay en mi interior y que no me permite avanzar. Quiero salir a triunfar sin permitir que esas emociones negativas hagan daño lo que hago y a los que amo.

No quiero rendirme de esta misión, porque, aunque sea a una persona a la que logre acercar a Ti, sentiré el gozo profundo de haber retribuido un poco de ese amor del que Tú vives regalándome en abundancia.

¡Seguiré apostando por tu amor!, porque, aunque yo te falle mil y une veces, Tú nunca dejas de apostar por mí.

Oh mi Señor, dame la gracia de vivir en fidelidad a tu Palabra, y que al igual que Tú, seguir haciendo obras agradables para el Padre. Amén

Propósito para hoy

Invitaré a otras personas a vivir estos propósitos de Cuaresma y oraré por ellas a solas esta noche pidiendo por su conversión.

Frase de reflexión

“Nos cuesta un poco confesar nuestros pecados, pero nos da paz. Somos pecadores y tenemos necesidad del perdón de Dios” (Papa Francisco)

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