Evangelio 

Evangelio del día Sábado 22 de Abril


Sábado de la Octava de Pascua.

Santo del día: San Sotero, Beato Francisco de Fabriano.

† Lectura del santo Evangelio según San Marcos 16, 9-15.

Jesús, que había resucitado a la mañana del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, aquella de quien había echado siete demonios.
Ella fue a contarlo a los que siempre lo habían acompañado, que estaban afligidos y lloraban.
Cuando la oyeron decir que Jesús estaba vivo y que lo había visto, no le creyeron.
Después, se mostró con otro aspecto a dos de ellos, que iban caminando hacia un poblado.
Y ellos fueron a anunciarlo a los demás, pero tampoco les creyeron.
En seguida, se apareció a los Once, mientras estaban comiendo, y les reprochó su incredulidad y su obstinación porque no habían creído a quienes lo habían visto resucitado.
Entonces les dijo: “Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación.”

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco

La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría

Los discípulos a su vez han recibido la llamada a estar con Jesús y a ser enviados por Él para predicar el Evangelio, y así? se ven colmados de alegría. ¿Por qué? no entramos también nosotros en este torrente de alegría?

El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada. Por lo tanto, la humanidad tiene una gran necesidad de aprovechar la salvación que nos ha traído Cristo.

Los discípulos son los que se dejan aferrar cada vez más por el amor de Jesús y marcar por el fuego de la pasión por el Reino de Dios, para ser portadores de la alegría del Evangelio. Todos los discípulos del Señor están llamados a cultivar la alegría de la evangelización. […]

En muchas regiones escasean las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. A menudo esto se debe a que en las comunidades no hay un fervor apostólico contagioso, por lo que les falta entusiasmo y no despiertan ningún atractivo.

La alegría del Evangelio nace del encuentro con Cristo y del compartir con los pobres. Por tanto, animo a las comunidades parroquiales, asociaciones y grupos a vivir una vida fraterna intensa, basada en el amor a Jesús y atenta a las necesidades de los más desfavorecidos.

Donde hay alegría, fervor, deseo de llevar a Cristo a los demás, surgen las verdaderas vocaciones. (Mensaje para la 88ª Jornada Mundial de las Misiones,14 de Junio de 2014)

Oración de sanación

Mi Señor, quiero alabarte y bendecirte por estar a mi lado en todos los momentos de mi vida sin haberme yo percatado de tu poder y tu presencia en ella. Siempre has sabido cómo levantarme

Quiero vivir apegado a tu Verdad, a tus enseñanzas, esas enseñanzas que son una revelación de amor del Padre que me hace sentir protegido y amado y que todo puedo lograrlo con su bendición.

Quiero seguirte, consagrarme a Ti y a tus palabras que sanan y dan vida, recibir de ellas la fuerza y el impulso para proclamar la esperanza de vivir en el gozo de una vida plena contenida en tu Reino.

Aunque sé que, por seguirte, muchos se pondrán en mi contra, otros van a odiarme y a distanciarse de mí, no temeré ningún mal, porque tu presencia y tu Espíritu van conmigo consolándome y fortaleciéndome

Te ruego, por tu Santo Nombre, que le pidas al Padre que me guarde todo mal, que tu Palabra haga cuna en mi corazón y pueda darte frutos de conversión, sobre todo con los míos y los que más quiero

Soy un testigo de tu misericordia, un testimonio vivo de tu amor que quiere anunciarte y hacer que otros sientan la alegría de vivir la felicidad verdadera que solo puede ser encontrada en Ti

¡Aquí me tienes!, Señor, me pongo en tus manos, en los brazos de mi Padre, en la presencia del Espíritu Santo para que me llenen de fortaleza y valentía.

Confío en que soy uno contigo, en que nunca me dejas sólo y en que me llenas de valor para derrotar todas mis dificultades. Amén

Propósito para hoy

Hoy, buscaré acercarme al Sacramento de la confesión para ir mejor preparado a mi próximo encuentro con Cristo en la Misa dominical.

Frase  de reflexión

Si alguien nos pide ayuda, ¿nos paramos? ¡Hay tanto sufrimiento y pobreza, y tanta necesidad de buenos samaritanos!”. Papa Francisco

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