Evangelio 

Evangelio del día Jueves 27 de Abril

Jueves de la segunda semana de Pascua

Santo del día: San Toribio de Mogrovejo, San Rafael Arnaíz Barón.

† Lectura del santo Evangelio según san Juan 3, 31-36

“El que viene de lo alto está por encima de todos; pero el que viene de la tierra
pertenece a la tierra y habla de las cosas de la tierra.
El que viene del cielo está por encima de todos.
Da testimonio de lo que ha visto y oído, pero nadie acepta su testimonio. El que acepta
su testimonio certifica que Dios es veraz. Aquel a quien Dios envió habla las palabras de Dios, porque Dios le ha
concedido sin medida su Espíritu.
El Padre ama a su Hijo y todo lo ha puesto en sus manos. El que cree en el Hijo tiene vida eterna. Pero el que es
rebelde al Hijo no verá la vida, porque la cólera divina perdura en contra de él”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús

 

Reflexión del Papa Francisco:

El que no crea al Hijo no verá la vida… La obediencia muchas veces nos conduce por una senda que no es la que yo pienso que debe ser: existe otra, la obediencia de Jesús que dice al Padre en el huerto de los Olivos “que se cumpla tu voluntad”.

Obrando así, Jesús obedece y nos salva a todos. Por lo tanto, debemos estar dispuestos a obedecer, tener la valentía de cambiar de camino cuando el Señor nos lo pid». Y por ello quien obedece tiene la vida eterna; y quien no obedece, la ira de Dios permanece en él.

Precisamente, en este marco, podemos también reflexionar sobre la lectura del Libro de los Hechos de los apóstoles (5, 27-33), más precisamente sobre el diálogo entre los apóstoles y los sumos sacerdotes…

Los apóstoles predicaban al pueblo y con frecuencia se reunían en el pórtico de Salomón. Todo el pueblo iba allí a escucharlos: hacían milagros y el número de los creyentes crecía. Pero un pequeño grupo no se atrevía a unirse a ellos por temor, estaban lejos.

Sin embargo, también de los sitios vecinos, de los poblados vecinos, llevaban a los enfermos a las plazas, en camillas, para que al pasar Pedro al menos su sombra los cubriese un poco y los curase. Y se curaban.

Y así, los sacerdotes y el grupo dirigente del pueblo se enfureció: de hecho tenían muchos celos porque el pueblo seguía a los apóstoles, los exaltaba, los loaba. Y así dieron orden de meterlos en la cárcel. Pero por la noche el ángel de Dios los libera, y no es la primera vez que hará esto.

Por eso cuando por la mañana los sacerdotes se reúnen para juzgarlos la cárcel estaba cerrada, toda cerrada y ellos no estaban. Después tienen conocimiento de que los apóstoles habían regresado allí, al pórtico de Salomón, a predicar al pueblo. Y los convocaron de nuevo a su presencia.

El pasaje de los Hechos, cuenta lo que sucede en aquel momento: los comandantes y los sirvientes condujeron a los apóstoles y los presentaron en el Sanedrín.

Y, se lee también en la Escritura, el sumo sacerdote los interrogó diciendo:

“¿No les habíamos prohibido expresamente enseñar en ese nombre? Y han llenado Jerusalén con sus enseñanzas y quieren hacernos responsables de la sangre de ese hombre”

A estas acusaciones Pedro responde: !Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres!. Y así repite la historia de salvación hasta Jesús.

Pero al oír este kerigma de Pedro, esta predicación de Pedro sobre la redención realizada por Dios a través de Jesús al pueblo, los miembros del Sanedrín se enfurecieron y querían matarlos.

En realidad, fueron incapaces de reconocer la salvación de Dios aun siendo doctores que habían estudiado la historia del pueblo, habían estudiado las profecías, habían estudiado la ley, conocían casi toda la teología de pueblo de Israel, la revelación de Dios, sabían todo: eran doctores

La pregunta es «¿por qué esta dureza de corazón?». Sí, su dureza no es dureza de mente, no es una simple testarudez. La dureza está en su corazón.

Y entonces se puede preguntar: ¿cómo es el recorrido de esta testarudez total de mente y corazón? Cómo se llega a esto, a esta cerrazón, que incluso los apóstoles tenían antes de que llegara el Espíritu Santo. Tanto que Jesús dice a los dos discípulos de Emaús: “Necios y torpes para entender las cosas de Dios”. (Homilía en Santa Marta, 16 de abril de 2015)

Oración de sanación

Jesús mío, en el comienzo de este día te busco con gran entusiasmo porque sé que solo en Ti puedo encontrar la fuerza de la misericordia que llena de vida, esperanza, levanta el alma y me hace caminar confiado.

Estoy convencido que vienes de lo alto y estás por encima de todo. Creo que Tú eres el Hijo de Dios, el Rey de reyes y que nos has hablado del Reino del Padre porque Tú procedes de Él.

En Ti espero la vida eterna, esa vida nueva que me regalaste en mi bautismo y que con mis faltas la he ensombrecido yéndome por caminos errados que no me acercaban a Ti.

Sáname y límpiame de todas esas heridas que están causando frustración y desolación en mi alma. Sé que Tú todo lo puedes, todo lo transformas y eres capaz de hacer brillar hasta el más oscuro pecador.

En tus llagas esparciste la misericordia divina a toda la humanidad, abriste el camino a nuestra salvación a través de Ti y nos hiciste sentir a todos que somos valiosos y merecedores de tu Gracia.

Creo en Ti, creo en tu poder, y que junto al Espíritu Santo vas derramando bendiciones a quien acepta tu testimonio de amor y deja atrás su vida pecaminosa al descubrirte como el mayor tesoro del universo.

Confío, en que en estos momentos me bendices y así como el Padre te ama, Tú me amas de igual modo. Bendito seas mi Jesús, mi Señor, mi Salvador.

Contigo no hay miedo que valga, no hay problema que no quede sin solución, porque a tu lado experimento seguridad y protección. Amén

Propósito para hoy

Retírate a un lugar alejado del ruido del día por un momento y reza con tus propias palabras a Jesús pidiendo protección a su Iglesia y por el Papa Francisco

Frase de reflexión

“El amor de Dios no es indiferenciado. Dios mira con cariño a cada uno, con nombre y apellidos”. Papa Francisco

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