Evangelio 

Evangelio del día Jueves 06 de Abril

Jueves de la quinta semana de Cuaresma.

Santo del día: San Pedro de Verona.

† Lectura del santo Evangelio según San Juan 8, 51-59.

Jesús dijo a los judíos:
“Les aseguro que el que es fiel a mi palabra, no morirá jamás”.
Los judíos le dijeron: “Ahora sí estamos seguros de que estás endemoniado. Abraham murió, los profetas también, y tú dices: ‘El que es fiel a mi palabra, no morirá jamás’.
¿Acaso eres más grande que nuestro padre Abraham, el cual murió? Los profetas también murieron. ¿Quién pretendes ser tú?”.
Jesús respondió: “Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. Es mi Padre el que me glorifica, el mismo al que ustedes llaman ‘nuestro Dios’,
y al que, sin embargo, no conocen. Yo lo conozco y si dijera: ‘No lo conozco’, sería, como ustedes, un mentiroso. Pero yo lo conozco y soy fiel a su palabra.
Abraham, el padre de ustedes, se estremeció de gozo, esperando ver mi Día: lo vio y se llenó de alegría”.
Los judíos le dijeron: “Todavía no tienes cincuenta años ¿y has visto a Abraham?”.
Jesús respondió: “Les aseguro que desde antes que naciera Abraham, Yo Soy”.
Entonces tomaron piedras para apedrearlo, pero Jesús se escondió y salió del Templo.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco:

Los fariseos cierran su corazón y su mente a toda novedad, y no comprenden el camino de la esperanza. Es el drama del corazón cerrado, el drama de la mente cerrada.

Cuando el corazón está cerrado, este corazón cierra la mente, y cuando mente y corazón están cerrados, no hay lugar para Dios, sino sólo para lo que nosotros creemos que se debe hacer.

Quienes tienen el corazón y la mente cerrados, no logran acoger el mensaje de novedad que trajo Jesús, y que es el que había sido prometido por la fidelidad de Dios y por los profetas. Pero ellos no entienden.

Es un pensamiento cerrado que no está abierto al diálogo, a la posibilidad de que exista otra cosa, a la posibilidad de que Dios nos hable, que nos diga cómo es su camino, como hizo con los profetas.

Esta gente no había escuchado a los profetas y no escuchaba a Jesús. Es algo más que ser simplemente cabeza dura. No, es algo más: es la idolatría del propio pensamiento. “Yo pienso así, esto debe ser así y nada más”.

Esta gente tenía un pensamiento único y quería imponer este pensamiento al pueblo de Dios, por esto Jesús les llama la atención:

“Ustedes cargan sobre las espaldas del pueblo tantos mandamientos y ustedes no los tocan ni con un dedo”.

Esta gente ha matado a los profetas; cierran la puerta a la promesa de Dios. Y cuando en la historia de la humanidad se produce este fenómeno del pensamiento único, cuántas desgracias.

En el siglo pasado hemos visto todos nosotros las dictaduras del pensamiento único, que terminó por matar a tanta gente, pero en el momento en el que ellos se sentían patrones no se podía pensar de otra manera. Se piensa así.

Y también hoy existe la idolatría del pensamiento único. Hoy se debe pensar así y si tú no piensas así no eres moderno, no eres abierto o peor. Tantas veces dicen algunos gobernantes: “Pero, yo pido una ayuda, una ayuda financiera para esto”, “pero si tú quieres esta ayuda, debes pensar así y debes cumplir esta ley, y esta otra, y esta otra…”

También hoy está la dictadura del pensamiento único y esta dictadura es la misma de aquella gente: toma las piedras para lapidar la libertad de los pueblos, la libertad de la gente, la libertad de las conciencias, la relación de la gente con Dios. Y hoy Jesús es crucificado otra vez.

La exhortación del Señor frente a esta dictadura es la misma de siempre: vigilar y rezar; no ser tontos, no comprar cosas que no sirven y ser humildes y rezar, para que el Señor nos de siempre la libertad del corazón abierto, para recibir su Palabra ¡que es promesa, alegría y alianza! Y con esta alianza ir adelante (Homilía en Santa Marta, 10 de abril de 2014)

Oración de Sanación

Mi Señor, ayúdame hoy a tomar conciencia de que soy valioso para Ti. Quiero sentir que me acompañas a luchar por conquistar mis sueños y a sentirme convencido que nada me apartará de tu amor

Tú que eres todo bondad, ven y derrama tu amor en mi corazón, sabiduría en mis pensamientos, paciencia en mi alma, atención y concentración para escucharte y meditar tu palabra de vida.

A través de tu Espíritu Santo dame la fuerza para vencer mis miedos. Que, a través de ÉL, mi corazón quede saciado y lleno de Ti para proclamarte a aquellos que necesitan una palabra de ánimo.

Gracias por no apartarme de tu lado cuando me he equivocado, por el contrario, me consuelas y me animas a seguir luchando con más fe y con todas mis fuerzas.

Quiero reconocerte como mi Maestro, como el gran «Yo Soy» desde la eternidad, pues la certeza de reconocerte me hace sentir importante en tu plan de salvación

Con tu gracia podré permanecer en tu camino, sin perder tu dirección, tus Palabras llenas de perdón y consuelo y con las cuales me regalas la promesa de que no moriré para siempre.

¡Confío en lo que dices!, bendice a los míos y a todos los que luchan por alcanzar la felicidad en Ti. Amén

Sé que no me abandonarás. Confío en tu poder y en que, con la Unción de tu presencia, me has hecho para la victoria. Amén

Propósito para hoy

Buscaré complacer a algún miembro de mi familia con el que no suelo ser tener ningún tipo de detalles

Frase de reflexión

“Jesús ha conservado sus llagas para hacernos ver su misericordia. Ésta es nuestra fuerza y nuestra esperanza”. Papa Francisco.

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