Opinión 

Carta del Padre Iván Lucero: “Porque me importa Ecuador”

Lo he dicho y escrito en las últimas semanas: sólo me importa Ecuador y su gente, especialmente, los más pobres, los que siguen esperando de Dios tantas cosas, y también de los políticos que les ofrecen el oro y el moro en tiempos electorales. ¿Qué puedo escribir en el día siguiente de la elección presidencial? Algunas reflexiones que nacen de lo que percibo en nuestro querido país con los cinco sentidos bien afinados.

De ninguna manera mis palabras nacen de una persona convencida por las ofertas de Guillermo Lasso o en oposición a Lenin Moreno. No, lo que pienso y siento trasciende la situación electoral actual, porque el interés que siento por Ecuador no está atado a una elección presidencial y a sus resultados. Es la natural preocupación de un ciudadano nacido en este país que sólo busca el mayor bienestar de sus compatriotas. Y esto no conoce límites temporales de corto plazo.

Sé que mi testimonio de vida en los últimos once años se limita a servir y guiar una comunidad parroquial en el norte de Quito que congrega a miles de familias católicas cada semana. Reconozco que mi experiencia no es la de un alcalde, prefecto, asambleísta o presidente, pero desde el lugar que me ha ubicado la obediencia religiosa he aprendido a valorar actitudes fundamentales que seguro estoy sirven para cualquier posición que une ocupe: sacrificio, honradez y entrega diaria. No conozco recetas mágicas para llevar adelante los proyectos que ejecutamos en La Dolorosa. Cuando cumplimos nuestra misión en Pallatanga, Haití, Siria, Manabí, Cáritas y Albergue La Dolorosa y lo que Dios ponga por delante, es porque hemos intentado cumplir la palabra de los discípulos de Jesús: “somos siervos humildes; hemos hecho lo que debíamos hacer” (Lc 17, 10).

Entonces, no manifiesto una postura política a favor de un movimiento o partido porque mi decisión personal desde hace muchos años es la de ser un ciudadano y sacerdote jesuita independiente de cualquier ideología partidista nacional. Lo único que me importa es Ecuador y su gente junto a valores fundamentales como la vida, el respeto, la libertad y la honradez que nos permiten crecer como personas y sociedad.

En este lunes 3 de abril los resultados electorales no están escritos del todo. Será difícil que Moreno renuncie a la victoria que el Consejo Nacional Electoral le ha otorgado y que Lasso remonte el terreno perdido. ¿Qué pasará en los próximos días y semanas? Auguro un panorama complejo por la impugnación que Lasso presentará ante el Consejo Nacional Electoral (CNE), la polarización de la mayoría de la población, la escasa confianza que genera el CNE y la negativa del partido de gobierno en aceptar la revisión de los resultados. Quizá, el camino más pertinente para Lasso, sus simpatizantes y quienes dieron su voto por el cambio será la presión pacífica en las calles y ante la opinión pública internacional para lograr la revisión de los resultados.

Debería preocuparnos la situación que vivimos porque las tensiones no se disiparán en los días o semanas venideras. Mucho fuego se ha echado en los últimos diez años sobre la convivencia entre ecuatorianos para imaginar un futuro diferente. Es casi seguro que los resultados no cambiarán por la atadura de las instituciones al gobierno y la insatisfacción de la mitad de la población -nunca olvidemos que el 49 {877fa90fb66d13693bfcb7b05cf413ae046a24ac160df0ab17629c38bb23c4c7} de los votantes, casi 5 millones de personas votaron por Lasso- se incrementará en los próximos meses.

El presente y futuro de nuestro país está en riesgo. Lo digo con dolor porque algo conozco de política y de los políticos actuales que gobiernan nuestro país. Las pocas intervenciones que he escuchado a Moreno -porque no quiso debatir con Lasso- me produjeron escalofríos por el vacío real de contenidos. Ayer en la noche cuando agradeció a sus votantes y prometió construir un país mejor, pensé que en cualquier momento alguien de la tarima le iba a pedir que no echara más lodo sobre los diez años de gobierno. Más tarde, lo escuché imitar a Serrat y otros cantantes en una noche que exigía hondura y reflexión ante la inmensa tarea que tenemos por delante.

Esto no significa que no lo reconozca como presidente, en caso que el CNE así lo confirme en los próximos días. Eso sí, exigiré como ciudadano que toda sombre de duda sobre su legitimidad quede descartada. La tarea de un demócrata es luchar con las armas que la democracia entrega a cada persona para que exprese con libertad su pensamiento y convicciones. Estaré vigilante, analizando sus acciones, recordando las promesas de campaña en un país de poca memoria, reclamando respeto a la libertad y a quienes no votaron por él y velando por los intereses de los ecuatorianos más pobres.

Oh Madre Dolorosa, protege a nuestra Patria es el lema de la Novena de este año y recoge la petición de quienes confiamos en la providencia y misericordia de Dios. No renunciamos a nuestra responsabilidad ciudadana, sólo reconocemos la primacía de Dios en nuestra vidas e historia.

 

P. Iván Lucero, S.J.
Jesuita, párroco de la Dolorosa -Quito, Ecuador.

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