Vida 

Un lugar solitario

Recientemente estuve haciendo un trabajo sobre los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Pongo toda la lista, porque aunque comencé enfocada en Mateo y me moví luego al de Marcos, he estado entre uno y otro; en todos los evangelios tratando de formar la imagen completa de las historias que ellos dicen. Cada uno tiene una perspectiva y entendimiento únicos y me fascina cómo al leer sus palabras uno es capaz de tener una sensación muy real de quién fue Cristo, es decir: Jesús como persona.

Uno puede imaginarse y hasta sentir Sus alegrías, Sus frustraciones, Sus tristezas, tenacidad, fortaleza, valentía, Amor global y tanto más. Él es real, Él es complejo y Él es asombroso sin fin.

Y Él también necesitó de “tiempo de desconexión”.

Muy de mañana, cuando todavía estaba muy oscuro, Jesús se levantó y se fue a un lugar apartado para orar.  Simón y los que estaban con él comenzaron a buscarlo,  y cuando lo encontraron le dijeron: «Todos te están buscando.» Él les dijo: «Vayamos a las aldeas vecinas, para que también allí predique, porque para esto he venido.» Marcos 1:35-38

Aunque corto, me fascinó este pasaje. Para mi, ilustró cuatro cosas:

Un Cristo con el que nos podemos relacionar.

Mi primer pensamiento mientras leía estas palabras era “Yo he hecho justo eso” – Me he escapado temprano en las mañanas o tarde en las noches para estar sola y me podía imaginar a Jesús levantándose mientras el aire aún estaba fresco. Las aves posiblemente habían recién comenzado a cantar en los cielos grisáceos mientras Cristo cuidadosamente salía de la casa como para no despertar a nadie y buscar un lugar donde Él podía realmente enfocarse.

Me maravillo con momentos como esos. Lo magnífico que es ver a la Palabra hecha carne. Verlo a Él vivo y experimentando el mundo tal cual lo hacemos nosotros. Él verdaderamente ha pasado por todo lo que nosotros hemos pasado: nuestras luchas y alegrías, y nos entiende en nuestros niveles más intrínsecos.

Apartándonos del Mundo.

Y por momentos, necesitamos apartarnos del mundo. Necesitamos dar pasos para alejarnos del caos y del ruido y conseguir un lugar tranquilo para estar solos. Aunque en este caso creo que la historia ilustra algo aún más profundo.

Yo creo que muestra no solo cuánto necesitamos todos ese “tiempo de desconexión” que mencioné al principio, sino además cuánto necesitamos poner a un lado las necesidades del mundo, los deseos y las expectativas también. A veces eso es la sociedad como un todo y a veces pueden ser grupos o individuos. Necesitamos alejarnos de la casa del mundo, caminar lejos y buscar al Señor.

Necesitamos encontrar un refugio y un hogar solitario, aún más allá de los confines de organizaciones y lugares religiosos, donde podamos ahondar en una relación singular y personal con Dios que es solo nuestra. Tal vez ese lugar solitario sea solo dentro de nuestros corazones.

La importancia de la Oración.

El tercer tema que noté es el de la oración. A través de las historias de Su vida, Jesús está constantemente siendo visto en oración, demostrando uno de nuestros mandatos principales: “Oren sin cesar”. 1 Tesalonicenses 5:17

Pero también, a través de la oración, Él cultiva y se sumerge en Su relación con el Padre. Si Jesús es nuestro ejemplo de una vida ejemplar,  ya no puede haber un mensaje más claro: Pasa tiempo con Dios, habla con Dios y llega a conocerlo a nivel personal.

Sin disculparnos por poner una relación con Dios primero.

Finalmente, cuando Simón y sus acompañantes logran encontrar a Jesús, ellos exclaman que todos lo han estado buscando. Ahora, en la mayoría de nuestros casos, tal vez nos voltearíamos y diríamos, “ay, lo siento – no me di cuenta. ¿Qué ocurre?”

Pero Cristo no. Él no da explicaciones o excusas por haberse apartado. Él ha estado haciendo lo que estaba supuesto a estar haciendo – tomando tiempo para hablar con el Padre y establecer Su voluntad. Cualquier cosa que otros hayan necesitado era secundaria al lado de eso. De hecho, Él ni siquiera pregunta por qué todos lo estaban buscando. Sus próximas palabras son para reestablecer su camino y Su propósito de estar allí: «Vayamos a las aldeas vecinas, para que también allí predique, porque para esto he venido.» Marcos 1:38

Y así, con solo cinco versículos guardados entre dos historias de sanaciones milagrosas, Cristo continúa guiándonos y poniendo ejemplos. No es un momento ruidoso con fuegos artificiales, y sin embargo esa sinceridad tan calma nos habla de una forma que tal vez grandes momentos de exaltación no logran.

Así que te pregunto: ¿dónde está tu lugar solitario?

Realizado por Kerry Hugill de yesHEis Australia.

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