Aborto 

“Soy la voz de los sin voz”

Por Julia Regina de Cardenal.

Monseñor Romero usaba esta frase refiriéndose a los más pobres, indefensos y vulnerables en su lucha autentica contra la injusticia social. Ahora, por primera vez en la historia, tenemos un Beato salvadoreño, uniéndonos a sus hermanos conciudadanos en una fiesta espiritual en momentos que lamentablemente se sigue inculcando división y odio.

Llamó a todos a la conversión, al amor, a respetar los derechos humanos, especialmente a la vida desde la concepción hasta la muerte natural: “Si sentimos la represión porque nos mata jóvenes y gente que ya es grande, lo mismo es quitar la vida en las entrañas de las mujeres. También el niño en las entrañas es un hombre que por el aborto es asesinado.”  

Manifestó que el sacramento del matrimonio significa que un hombre y una mujer piden la bendición de Dios sobre su unión, aceptando juntos el misterio de la revelación divina en Cristo, enriqueciendo así su amor humano, “cristificando” su entrega conyugal convirtiendo su unión en “una alianza firme hasta la muerte”. Según monseñor Romero, los matrimonios se desbaratan porque el hombre y la mujer “no han contado con el Absoluto, no se han puesto a pensar que tienen una misión trascendente en la tierra y solamente han tratado de vivir a lo humano”. Hizo hincapié en la indisolubilidad de la unión conyugal. Dijo que la máxima expresión de la imagen del Dios trinitario en la humanidad ocurre en el matrimonio bien vivido.

Fue claro en los temas políticos: “La Iglesia no está con ningún sistema político, que quede muy claro, porque no puede identificarse con ningún partido político ni con ninguna organización de carácter político, social, cooperativo. La Iglesia no tiene sistemas… no tiene métodos… sólo tiene inspiración cristiana, obligación de caridad que la urge a acompañar a quienes sufren injusticias y a ayudar también a las reivindicaciones justas del pueblo.”

En una homilía en 1978, expresó que “el Marxismo materialista destruye el significado transcendental de la Iglesia pues una Iglesia marxista no solo sería autodestructiva sino sin sentido”. Condenó a los guerrilleros marxistas que aterrorizaban a salvadoreños. Rechazó categóricamente la visión del ministro del gobierno sandinista nicaragüense, Ernesto Cardenal, quien en 1980 escribió que antes de ser cristianos debemos ser Marxista-Leninistas. Su héroe era el Papa Pio XI “por resistir el fascismo y comunismo al mismo tiempo.”

La relación entre Monseñor Romero con el Opus Dei muestra lo vacío que las etiquetas “izquierda y “derecha” son cuando se habla de realidades espirituales y particularmente la Iglesia Católica. Por eso, etiquetarlo es malentenderle profundamente a él y su misión. Todo católico es libre para elegir políticamente cualquier opción que estime sea la mejor, con tal que no contradiga las enseñanzas de la Iglesia. Encontró apoyo en el espíritu del Opus Dei cuyos miembros buscan su intercesión en sus esfuerzos de inculcar valores cristianos. En 1979 en su diario escribió, que el Opus Dei: “hace un trabajo silencioso de profunda espiritualidad entre profesionales, estudiantes universitarios y trabajadores … creo que esto es una mina de riqueza para nuestra Iglesia—la santidad del laicado dentro de su propia profesión”.

Pidamos al Beato Romero que mueva más corazones a la paz; a amar, a servir a los demás y ayudar a los más necesitados; defender los derechos humanos; rechazar la violencia y el odio; A BUSCAR A DIOS.

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