Evangelio 

Evangelio del día Viernes 31 de Marzo

Viernes de la cuarta semana de Cuaresma.

Santo del día: San Amós (Profeta) , Beata Juana de Toulouse.

† Lectura del santo Evangelio según San Juan 7,1-2.10.25-30.

Jesús recorría la Galilea; no quería transitar por Judea porque los judíos intentaban matarlo.
Se acercaba la fiesta judía de las Chozas,
Sin embargo, cuando sus hermanos subieron para la fiesta, también él subió, pero en secreto, sin hacerse ver.
Algunos de Jerusalén decían: “¿No es este aquel a quien querían matar?
¡Y miren cómo habla abiertamente y nadie le dice nada! ¿Habrán reconocido las autoridades que es verdaderamente el Mesías?
Pero nosotros sabemos de dónde es este; en cambio, cuando venga el Mesías, nadie sabrá de dónde es”.
Entonces Jesús, que enseñaba en el Templo, exclamó: “¿Así que ustedes me conocen y saben de dónde soy? Sin embargo, yo no vine por mi propia cuenta; pero el que me envió dice la verdad, y ustedes no lo conocen.
Yo sí lo conozco, porque vengo de él y es él el que me envió”.
Entonces quisieron detenerlo, pero nadie puso las manos sobre él, porque todavía no había llegado su hora.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco:

No se puede conocer a Jesús sin tener problemas. Y yo oso decir: «Pero si tú quieres tener un problema, ve por el camino de conocer a Jesús. No uno, ¡tantos tendrás!». ¡Pero es el camino para conocer a Jesús!

¡No se puede conocer a Jesús en primera clase! A Jesús se lo conoce en lo cotidiano de todos los días. No se puede conocer a Jesús en la tranquilidad, ni siquiera en la biblioteca.

Se puede conocer a Jesús en el Catecismo, porque el Catecismo nos enseña tantas cosas sobre Jesús. Debemos estudiarlo, debemos aprenderlo. De este modo conocemos al Hijo de Dios, que ha venido para salvarnos; comprendemos toda la belleza de la historia de la Salvación, del amor del Padre, estudiando el Catecismo.

Y sin embargo, ¿cuántos han leído el Catecismo de la Iglesia Católica desde que ha sido publicado hace más de veinte años?

Sí, se debe conocer a Jesús en el Catecismo. Pero no es suficiente conocerlo con la mente: es un paso. Pero a Jesús es necesario conocerlo en el diálogo con Él, hablando con Él, en la oración, de rodillas. Si tú no rezas, si tú no hablas con Jesús, no lo conoces.

Tú sabes cosas de Jesús, pero no vas con el conocimiento que te da el corazón en la oración. Conocer a Jesús con la mente, el estudio del Catecismo; conocer a Jesús con el corazón, en la oración, en el diálogo con Él. Esto nos ayuda bastante, pero tampoco es suficiente…

Hay un tercer camino para conocer a Jesús: es el seguimiento. Ir con Él, caminar con Él.

Es necesario andar, recorrer sus caminos, ¡caminando. Es necesario, conocer a Jesús con el lenguaje de la acción. He aquí entonces que se puede conocer verdaderamente a Jesús con estos tres lenguajes, de la mente, del corazón y de la acción. Por tanto, si yo conozco a Jesús asíme implico con Él.

No se puede conocer a Jesús sin implicarse con Él, sin jugarse la vida por Él. Cuando tanta gente se hace esta pregunta: «¿Pero quién es éste?», la Palabra de Dios nos responde: «¿Tú quieres conocer quién es éste? Lee lo que la Iglesia te dice de Él, habla con Él en la oración y camina por su camino con Él. De este modo tú conocerás quién es este hombre». ¡Éste es el camino! ¡Cada uno debe hacer su elección!. (Homilía en Santa Marta, 26 de Septiembre de 2013)

Oración de sanación

Mi buen Jesús, ¿qué puedo hacer para permanecer siempre a tu lado y defenderte con humildad, sabiamente, y al mismo tiempo con gran pasión, ante tantas ofensas que a diario te hacen?.

Quiero dejarte vivir en medio de mis circunstancias, irradiar tu presencia, tu compasión y misericordia. Quiero ser auténtico en mi camino de mi vida y para ello debo caminar en tu verdad.

Ayúdame a acoger tu Palabra en mi corazón como un llamado a la reflexión y a reconocerte con firmeza, sin temor alguno, que Tú eres el Hijo predilecto de Dios, el que vino a romper las cadenas de la opresión.

¡Aquí me tienes, Señor!, llena mi corazón con tu amor para vencer las diferencias que pueden llegar a convertirse en odio y dolor y para no sucumbir ante ninguna dificultad.

Ven, Señor y Dueño del amor, e infunde tu Palabra de vida sobre mi espíritu, guíame por senderos seguros y que tu poder se manifieste en medio de mis debilidades.

Quiero tener la disciplina necesaria para no hacer lo que más me agrada sino lo que más le conviene a mi alma y vivir en armonía a tus mandatos, con una conciencia tranquila y con la mente en paz.

Quiero sentir que estoy bajos tus alas cobijado bajo el escudo de tu Verdad, sintiéndome protegido, amado, consolado y lleno de fuerzas.

Llena de emociones positivas a mi corazón para vivir con esperanzas y motivado a seguir sirviéndote con amor dando lo mejor de mí. Amén

Propósito para hoy

Hoy, atenderé mi hogar con alegría en tareas de las que no estoy acostumbrado a realizar.

Frase de reflexión

“Muchas gracias a todos los misioneros, hombres y mujeres que trabajan tanto y sin hacer ruido por el Señor y por los hermanos”. Papa Francisco.

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