Evangelio 

Evangelio del día Martes 07 de Marzo

Martes de la Primera semana de Cuaresma.

Santos del día: Santa Perpetua Felicidad, Santa Teresa Margarita (Redi) del Corazón de Jesús.

† Lectura del santo Evangelio según San Mateo 6, 7-15.

Jesús dijo a sus discípulos:
Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados.
No hagan como ellos, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan.
Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre,
que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido.
No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal.
Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes.
Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco:

La oración no es algo mágico, no se hace magia con la oración. A nosotros, Jesús nos enseña: “No debemos ir con tantas palabras donde Él”, porque Èl lo sabe todo.

La primera palabra del Padrenuestro es “Padre”, esta es la clave de la oración. Sin decir, sin escuchar esa palabra no se puede orar. ¿A quién debo orar?, ¿al Dios Todopoderoso?, demasiado lejos. Ah, esto no lo siento. Jesús ni siquiera lo sentía.

¿A quién debo orar?, ¿al Dios cósmico?, un tanto habitual en estos días, ¿no?… orar al Dios cósmico, ¿no? ¡Tú debes rezarle al Padre!… Tú debes orar a quien te engendró, al que te dio la vida. No a todos: a todos es demasiado anónimo. A ti, a  mí.

Y también orar a aquel que te acompaña en tu camino: que conoce toda tu vida. Todo: lo que es bueno y lo que no es tan bueno. Él lo sabe todo. Si no empezamos la oración con esta palabra, no dicha de los labios, sino dicha desde el corazón, no podemos orar en cristiano…

Tenemos un Padre. Cercanísimo, ¡eh!, que nos abraza… Todas estas preocupaciones, inquietudes que tenemos, dejémoslas al Padre: Él sabe lo que necesitamos.

Padre, ¿qué?, ¿mi padre? No, ¡Padre nuestro! Porque no soy hijo único, ninguno de nosotros, y si no puedo ser un hermano, será difícil convertirme en un hijo de este Padre, porque es el padre de todos. Sin duda que es el mío, pero también de los demás, de mis hermanos. Y si no estoy en paz con mis hermanos, no puedo decirle «Padre» a Él.

Jesús, después de habernos enseñado el Padrenuestro, subraya que si no perdonamos a los demás, tampoco el Padre perdonará nuestros pecados. Es muy difícil perdonar a los demás, verdaderamente es muy difícil, porque siempre tenemos aquel pesar dentro…

No se puede orar con enemigos en el corazón. Esto es difícil, sí, es difícil, no es fácil. «Padre, no puedo decir Padre, no me viene». Es cierto, yo lo entiendo. «No puedo decir nuestro, porque este me hizo esto, eso y…» ¡no se puede! «Estos deben de ir al infierno, ¿no? ¡no son de los míos!».

Pidamos hoy al Espíritu Santo que nos enseñe a decir «Padre» y a poder decir «nuestro», haciendo la paz con todos nuestros enemigos (Homilía en Santa Marta, 16 de agosto de 2013)

Oración de Sanación

Señor Jesús, quiero hoy que me ayudes a reparar mis fuerzas para que con tu gracia divina pueda salir victorioso de las situaciones adversas y de los enemigos que quieren verme caer

Quiero unirme a Ti en la oración al Padre que nos ama, nuestro Padre, para que su poderoso nombre sea santificado por siempre, y que su Reino y su poder siempre esté dentro de nosotros.

Oh Padre, que nunca prevalezcan mis deseos, sino que se haga siempre tu voluntad perfecta, que ilumina mi vida y que quiere que yo sea feliz cumpliendo con tus promesas y mandatos divinos

Te pido perdón Padre por todas mis faltas. por mis omisiones, por la indiferencia con la que a veces trato a los demás, por mis malas actitudes y mi falta de compromiso en anunciarte y serte fiel.

Dame la gracia de perdonar y de olvidar, sabes bien que eso es lo que quiero. Descubrir tu voz que me invita a la reconciliación a dejar atrás el dolor y las desgracias vividas.

No permitas nunca que el enemigo malo se apodere de mí. Tú conoces los problemas y sentimientos que me embargan, las cargas que me preocupan, las circunstancias que me perturban, Todo te los entrego.

Quiero ser un hijo tuyo amado, que sepa obedecerte y amarte por encima de todo y dejar que me hables al corazón.

Con tu ayuda venceré, porque tu amor dura para siempre y tu misericordia llena mi alma de paz y tranquilidad al saberme consolado por Ti. Amén

Propósito para hoy

Haré un acto pequeño acto de caridad con alguien que no tolero mucho sin que nadie se de cuenta.

Frase de reflexión

“Cristo siempre es fiel. Pidamos para que también nosotros le seamos siempre fieles”. Papa Francisco

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