Evangelio 

Evangelio del día Jueves 23 de Marzo

Jueves de la tercera semana de Cuaresma.

Santo del día: San Toribio Mogrovejo.

† Lectura del santo Evangelio según San Lucas 11, 14-23.

Jesús estaba expulsando a un demonio que era mudo. Apenas salió el demonio, el mudo empezó a hablar. La muchedumbre quedó admirada,
pero algunos de ellos decían: “Este expulsa a los demonios por el poder de Belzebul, el Príncipe de los demonios”.
Otros, para ponerlo a prueba, exigían de él un signo que viniera del cielo.
Jesús, que conocía sus pensamientos, les dijo: “Un reino donde hay luchas internas va a la ruina y sus casas caen una sobre otra.
Si Satanás lucha contra sí mismo, ¿cómo podrá subsistir su reino? Porque -como ustedes dicen- yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul.
Si yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul, ¿con qué poder los expulsan los discípulos de ustedes? Por eso, ustedes los tendrán a ellos como jueces.
Pero si yo expulso a los demonios con la fuerza del dedo de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes.
Cuando un hombre fuerte y bien armado hace guardia en su palacio, todas sus posesiones están seguras,
pero si viene otro más fuerte que él y lo domina, le quita el arma en la que confiaba y reparte sus bienes.
El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Reflexión del Papa Francisco:

Jesús expulsa los demonios y alguno empieza a dar explicaciones para disminuir la fuerza del Señor. Existe siempre la tentación de minimizar la figura de Jesús como si fuese, en el mejor de los casos un curandero, al cual no tomar muy en serio. Una actitud que ha llegado hasta nuestros días.

Hay algunos sacerdotes que cuando leen este pasaje del Evangelio, este y otros, dicen: «Pero, Jesús ha sanado a una persona con una enfermedad mental». No leen esto aquí, ¿no? Es verdad que en aquel tiempo se podía confundir una epilepsia con la posesión de demonio; ¡pero también es cierto que existía el demonio!

Y nosotros no tenemos derecho a simplificar las cosas, como diciendo: «Todos esos no estaban poseídos; eran enfermos mentales». ¡No! La presencia del demonio está en la primera página de la Biblia y la Biblia termina también con la presencia del demonio, con la victoria de Dios sobre el demonio.

No debemos ser ingenuos. El Señor nos da algunos criterios para discernir la presencia del mal y para seguir el camino cristiano cuando hay tentaciones. Uno de los criterios es no seguir la victoria de Jesús sobre el mal sólo a medias. O estás conmigo o estás contra mí.

Jesús, ha venido para destruir al demonio, a liberarnos de la esclavitud del demonio sobre nosotros. Y no se puede decir que así exageramos.

En este tema no hay matices. Es una lucha donde se juega la salud, la salud eterna, la salvación eterna de todos nosotros. Luego está el criterio de la vigilancia. Siempre debemos vigilar contra el engaño, contra la seducción del maligno.

Podemos hacernos la pregunta: «¿vigilo sobre mí, sobre mi corazón, sobre mis sentimientos, sobre mis pensamientos? ¿Custodio el tesoro de la gracia? ¿Custodio la presencia del Espíritu Santo en mí? ¿O dejo las cosas así, seguro, creyendo que todo está bien?»

Si tú no te custodias, viene aquel que es más fuerte que tú. Pero si llega uno más fuerte que él y lo vence, le quita las armas en las que confiaba y reparte el botín. ¡La vigilancia! Pero, tres criterios, ¡eh! No hay que confundir la verdad:

  • Primer criterio: Jesús lucha contra el demonio:
  • Segundo criterio: quien no está con Jesús, está en contra de Jesús. No hay posiciones a medias.
  • Tercer criterio: la vigilancia sobre nuestro corazón, porque el demonio es astuto. ¡Jamás ha sido expulsado para siempre! Sólo el último día lo será.
    (Homilía en Santa Marta, 10 de octubre de 2013)

Oración de Sanación

Señor de mi vida, te doy gracias por cada bendición que me haces llegar cada día a través de distintas personas y situaciones. Hoy me encomiendo a tu santísima divinidad, que todo lo que haga y piense, esté completamente lleno de Ti.

Tu presencia protectora, tu amor y tu compañía me hacen caminar seguro y confiado de que me levantas en mis caídas y me haces experimentar tus bendiciones y el proyecto de felicidad que has guardado para mí.

Mi Dios, lo que yo más quiero es estar contigo, fuera de Ti: nada, solo abunda el pecado y la astucia del demonio que intenta borrar los caminos que llegan a Ti, tendiéndome trampas de comodidades, posesiones y falsas maravillas terrenales.

Sé que estoy lleno de debilidades y las tentaciones siempre me asechan. A veces hago el mal que no debo intentando hacer el bien que quiero, por eso me refugio bajo el resguardo seguro de la Santísima Trinidad.

Dame Señor, tu gracia poderosa para saber discernir lo que más me conviene. Quiero contar con tu iluminación para siempre perseguir el bien, desechar toda situación de división y de enemistad.

Conociéndote mejor me ayudará a querer estar contigo y amarte más, a evitar los peligros y a reconocer las obras que realiza el maligno a mi alrededor en sus intentos por desviarme de tu Santo Amor.

Oh mi amado, no me dejes nunca caer en la tentación y líbrame del mal. Que sepa ser siempre valiente y no me deje vencer por las contrariedades y la tristeza.

Me uno a la fuerza de las Palabras pronunciadas por San Pablo para hacerlas vivas y presentes siempre en mi vida: “Para mí la vida es Cristo”. Amén

Propósito para hoy:

Rezaré un misterio del Santo Rosario por la Salud de todos los enfermos

Frase de reflexión:

“La familia es un elemento esencial de todo desarrollo humano y social sostenible”. Papa Francisco.

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