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El Papa reitera que “la esperanza no defrauda”

“La esperanza no defrauda”. El Papa Francisco repitió, una vez más, uno de sus latiguillos preferidos en la audiencia pública de este miércoles en el Aula Pabloa VI del Vaticano. En su catequesis, hizo una profunda explicación sobre la seguridad de que “Dios me ama”, que es “la raíz de nuestra esperanza y de nuestra seguridad”.

Algunas frases de la catequesis del Papa
“La esperanza no defrauda”

“Es un buen ejercicio decirse a uno mísmo: Dios me ama, Dios me ama”

“Ésta es la raíz de nuestra seguridad y de nuestra esperanza”

“El Espíritu Santo es el amor de Dios”

“Mantener viva la esperanza de que, incluso en los momentos duros y malos, Dios me ama”

“Esta seguridad que no nos la quite nadie: Estoy seguro de que Dios me ama”

“La esperanza que nos fue dada no nos separa de los demás”

“Es un don extaordinario, del que estamos llamados a ser canales”

“No se olviden: La esperanza no defrauda”

“¿De acuerdo? La esperanza no defrauda”

Saludo en español

El Papa saludó especialmente a los seminaristas de Orihuela-Alicante, que le cantaron un himno. El Papa, dirigiéndose a monseñor Murgui, señaló: “Monseñor, tiene un buen seminario”

Queridos hermanos:

En la carta a los Romanos, san Pablo nos dice que la esperanza no defrauda. El motivo es que está fundada sobre el cimiento más sólido que existe: el amor que Dios nos tiene, y que ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado. Por eso podemos gloriarnos y alegrarnos, porque por medio de la fe nos damos cuenta de que Dios siempre está presente en nuestra vida; de que todo es obra de su amor. Si con fe acogemos su designio de salvación, que lleva a cabo a través de su Hijo Jesucristo, entonces estamos en paz con Dios y experimentamos la libertad.

Pero se trata de una paz que se vive aún en medio de preocupaciones, fracasos y sufrimientos. La esperanza es un don que nos ayuda a experimentar que, incluso en los momentos más duros y difíciles, Dios nos ama y no nos deja solos ni un instante.
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española.

En particular a los formadores y alumnos del Seminario Diocesano de Orihuela-Alicante, acompañados por su Obispo Mons. Jesús Murgui. Pidamos a María, Madre de misericordia, que interceda por nosotros para que nos ayudemos mutuamente con el testimonio de nuestra fe y perseverancia, y crezca así nuestra esperanza. Que el Señor los bendiga. Muchas gracias.

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