Editorial 

El Dolor Humano

Por Luis Enrique Contreras Reyes| Colaborador Editorial.

“El Dolor en el ser humano es el megáfono de Dios para despertar a un mundo lleno de sordos” CS Lewis.

Pasan los días, años, décadas y el dolor siempre ha existido y seguirá haciéndolo mientras la vida humana habite este mundo. Enfermedades, irrecuperables pérdidas de seres queridos y una infinidad de tribulaciones que atañen la vida del hombre seguirán en cada latido de nuestra existencia.

Nuestro instinto natural de supervivencia nos provoca huir al dolor, evitarlo a toda costa, extirparlo y olvidar que en algún momento existió. Toda persona busca la felicidad, ese menester de comodidad que no desearíamos abandonar nunca; un matrimonio feliz, el éxito laboral, un viaje al extranjero en vacaciones y tantas actividades gratificantes para nuestro interés personal. Sin embargo, cuando menos lo esperamos una tragedia invade nuestros corazones y nos convertimos en victimas y el vaivén de la vida se encarga de recordarnos que el sufrimiento humano es real y que nunca lo podremos desechar.

Es aquí donde es imprescindible un espíritu espartano que logre resurgir ante estas inevitables caídas,  no sucumbir ante tempestades que traen consigo el dolor en sus vientos desgarradores. San Pio de Pietrelcina decía: “El sufrir es de todos. El saber sufrir es de pocos.”  Pero la interrogante es ¿Cómo ser de esos pocos? ¿Cómo saber sufrir? Solamente teniendo un pensamiento sobrenatural y de trascendencia podremos descubrir y entender el dolor humano; aprender a llevar el sufrimiento conlleva aceptar que esa tragedia actual en nuestras vidas es necesaria para realizar una introspección personal y encauzar nuestro comportamiento, debemos desechar la soberbia y que la finitud de nuestras mentes no limite la comprensión de ese mejoramiento sustancial creado por el dolor de turno.

El dolor humano debemos aceptarlo, mucho sufrimiento existe por nuestro errado accionar, por malas decisiones tomadas, por palabras ausentes y nunca pronunciadas, por ignorar de nuestras vidas lo esencialmente valioso, por desdeñar lo que realmente nos brinda la felicidad. Hagamos un alto, meditemos por unos instantes para que el creador nos de las luces necesarias para dilucidar el significado de esa terrible pena que acongoja nuestra existencia.

Decía CS Lewis converso y escritor inglés  “Nosotros somos la piedra y el cincel es la mano de Dios creando su obra maestra.”  Una metáfora excepcionalmente idónea para aplicarla a nosotros cuando pasamos asfixiantes tribulaciones. Algo importante que no podemos obviar es tener caridad con nuestro prójimo, auxiliar al que nos necesita y no me refiero nada más a lo material, sino también a ese apoyo incondicional, a esas palabras de aliento que en el momento adecuado son elixir de vida y pueden lograr un intangible apoyo al que sufre.

Como seres humanos pensantes, con libre albedrio debemos trabajar a diario en comprender este enigma llamado vida y en evitar esa deshumanización que nos ha llevado a  crear más dolor del que antes existía, guerras, legalización del aborto, etc. Debemos ser conscientes cuando no estamos obrando el bien, cuando nuestras acciones laceran a otra persona y peor aun cuando estas llevan a acabar con una vida humana.

No podemos ignorar un mal mayúsculo que tiene de rodillas al mundo y es la indiferencia, la apatía al sufrimiento ajeno, no podemos desvivirnos tratando de salvar la vida de animales, no es correcto luchar por el maltrato animal, cuando somos totalmente ignorados y marginados por seres de nuestra misma especie. La dignidad humana está por encima de cualquier ser vivo en la tierra, hombres y mujeres somos la especie superior y como tales, debemos demostrarlo, con empatía, caridad y sobre todo, con un amor desinteresado hacia el prójimo.

Luis Enrique Contreras Reyes
lcontreras.simplesite.com

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