Entrevistas 

Francisco Conesa: “Todos los obispos españoles sintonizan con el deseo de renovación eclesial de Francisco”

Se define a sí mismo como una persona “alegre y de buen carácter”. Francisco Conesa (Elche, 1951) toma posesión este sábado de la diócesis de Menorca. Tiene preparación, recorrido y experiencia pastoral y de gobierno. Y, además, va a la isla con laintención de ser “procurator pauperum” (el que cuida a los pobres” y, como reza su lema episcopal”, en plan de “servidor de la alegría”. Se alinea abiertamente con la renovación de Francisco y cree que todos sus pares hacen lo mismo.

¿Qué fue lo primero que sintió, cuando el señor Nuncio le comunicó su nombramiento?

Mi primera reacción fue de sorpresa, ante lo inesperado de la noticia. Seguidamente sentí temor ante la gran responsabilidad que la Iglesia ponía en mis manos. Pero lo que dominaron en mí fueron sentimientos de gratitud y de confianza. Gratitud a la Iglesia y, especialmente, al Papa Francisco por el ministerio que me confiaba y confianza en la gracia para poder llevarlo a término.

¿Quiénes fueron las tres primeras personas a las que llamó, para comunicarles su nombramiento episcopal?

Antes de que se hiciera público, sólo hablé de ello con mi Obispo y con el Administrador Diocesano de Menorca, quienes me dieron mucha confianza para seguir adelante. Después de que se hiciera público lo compartí con unos compañeros sacerdotes, mis hermanos y mucha gente de mi parroquia.

No es habitual que un obispo electo escriba su propia autobiografía. Usted lo hizo. ¿Por qué?

Pensé que el “curriculum” con los datos que se suele presentar resultaba demasiado frío. Quería hablar directamente a los fieles para que conocieran por mí mismo los rasgos principales de mi vida, invitándoles a que se unieran a mi acción de gracias al Padre. Quise comunicarles algo de quién soy, más allá de los estudios que tenga o de los cargos que haya ejercido.

En ella, además de sus coordenadas vitales, asegura que no piensa ser un obispo señor. ¿Lo exige el Evangelio y el Papa Francisco?

Dije que acudía a Menorca en actitud de servicio, poniéndome a disposición de todos los que forman la rica realidad diocesana. Creo que esto es una exigencia del Evangelio, que entiende siempre el ministerio como una “diakonía”, como un servicio a la comunidad.

También dice que quiere ser “servidor de la alegría”. ¿Cómo piensa hacerlo? ¿Comunicar alegría es algo que le sale espontáneo o tiene que esforzarse?

Desearía ponerme al servicio de todo el pueblo de Dios para animarles a vivir su fe con alegría y esperanza. El lema episcopal que escogí está tomado de San Pablo (2 Cor 2,11), que dice a los de Corinto que el ministro del Evangelio no es dueño de la fe, sino servidor de la alegría. Entiendo que ser servidor es, sobre todo, una actitud, un modo de situarse en el interior de la comunidad cristiana. Por otra parte, ya que me lo pregunta, generalmente no me cuesta mucho ser alegre. Quienes me conoce suelen decir que tengo buen carácter.

Estudió usted en Navarra y fue profesor de la Universidad del Opus Dei ¿Pertenece a la Obra o a la Sociedad sacerdotal de la Santa Cruz?

No pertenezco, si bien agradezco la formación recibida en la Universidad de Navarra y la posibilidad de impartir clases allí, así como la amistad que mantengo con muchas personas del Opus Dei.

Vicario general durante 16 años, no le falta experiencia de gobierno. ¿Cuáles son, a su juicio, las cualidades principales que debe tener un obispo?

Me resulta muy sugerente lo que dice “Evangelii Gaudium” cuando habla del Obispo. Allí se dice que tiene que tener capacidad de ponerse al frente de la comunidad, para infundirles esperanza. Pero tiene que saber también estar a su lado, en medio de todos, transmitiendo la cercanía del Padre. Y, muchas veces tendrá que caminar detrás de su pueblo, dejándose llevar por su sentido de la fe. Considero como cualidad fundamental el saber fomentar la comunión diocesana, la cual siempre debe estar al servicio del anuncio de la Buena Noticia.

¿Comparte sin reticencias la dinámica reformista que el Papa Francisco le está imprimiendo a la Iglesia?

Sin duda. En “Evangelii Gaudium” el Papa Francisco traza un programa claro, invitando a renovar toda la Iglesia en clave misionera. Su sueño es una renovación total de la Iglesia para ponerla al servicio de la evangelización. Es un hermoso desafío acoger este programa en las iglesias particulares, haciendo que la comunión diocesana sea dinámica, abierta y misionera.

¿Cree que la jerarquía española se ha embarcado a fondo con las líneas marcadas por el Papa?

Creo que todos los Obispos sintonizan con este deseo de renovación eclesial. Pero cada iglesia particular va realizando esta transformación de acuerdo con sus peculiaridades, desde su propia realidad, que es muy distinta de unos a otros, intentando caminar al paso de su gente y respetando los procesos de las personas y comunidades.

¿Va a Menorca a ponerse al servicio de sus diocesanos, especialmente de los más pobres? ¿Cómo piensa articular esa Iglesia en salida y al servicio de los más necesitados?

Sería demasiado pretencioso por mi parte llevar un plan preconcebido para la Iglesia de Menorca. Necesito ponerme a caminar junto a ellos y escucharles, para discernir juntos, con la ayuda del Espíritu Santo, qué pasos debemos dar, qué es lo que el Señor pide a nuestra Iglesia. En esa andadura el servicio a los desfavorecidos y excluidos ha de ocupar el primer lugar. Uno de los títulos más hermosos que la tradición atribuye al Obispo es el de “Procurator pauperum”, el que cuida y atiende a los pobres.

¿Le preocupa la deriva nacionalista catalana?

En cualquier sociedad humana es preferible buscar siempre lo que une y no lo que separa. Por eso me preocupa la división que puede crearse dentro de la sociedad.

¿Está más cerca Podemos que el PP de las propuestas del Papa en la defensa de los descartados y en la denuncia del sistema económico que crea inequidad?

En realidad ningún partido político de cualquier signo que sea puede identificarse con el pensamiento del Evangelio. En mi opinión, el Papa no realiza un programa político sino que habla desde el Evangelio en una óptica mucho más amplia, en la que los “descartados” no son sólo quienes tienen rentas bajas o problemas de vivienda, sino también los que viven en soledad, los que por cualquier razón han quedado al borde del camino o los no nacidos. Su clamor es por superar una “sociedad del descarte”, que declara inútiles a algunos seres humanos. ¡Ojalá los partidos políticos asumieran en sus programas estos retos!

¿Qué cambiaría en la Cope y en 13tv, para que sintonicen menos con los postulados de la derecha y más con los principios de la DSI?

Pienso que es bueno que exista una pluralidad de voces y de opiniones. En los medios que cita trabajan profesionales que expresan con libertad sus opiniones, que pueden ser muy diversas. Por otra parte, los medios de comunicación social siempre deben estar atentos para descubrir cómo pueden crecer en el servicio a la verdad y el bien del hombre. Respecto a la doctrina social de la Iglesia (DSI), considero que no puede ser situada en la derecha o en la izquierda políticas y que debería ser tenida más en cuenta por los políticos de cualquier signo.

¿Es partidario de que el Misteri d’Elx se adapte a los tiempos?

Personalmente soy un enamorado del Misteri d’Elx. Lo conozco desde niño, lo he estudiado como teólogo y lo he vivido desde dentro como Arcipreste de la Basílica de Santa María. Creo que es una joya de enorme valor que todos debemos conservar y transmitir. Así lo han sentido los ilicitanos a lo largo de la historia. Es significativo que se sigan cantando piezas del siglo XV o que se continúen usando los mismos aparatos aéreos que en el siglo XVIII. Tenemos la conciencia de que debemos transmitir con fidelidad este tesoro recibido que celebra la Asunción de Santa María. Pero hay muchas cosas que sí se han adaptado a los tiempos como el modo de funcionamiento de los órganos rectores, los instrumentos para su investigación y difusión o los elementos técnicos que se usan (iluminación, maquillajes, etc.).

¿Vivirá en el palacio episcopal o se va a trasladar a una vivienda más humilde?

La residencia del Obispo en Ciutadella no puede llamarse, en mi opinión, “palacio”. En ella han vivido de manera sencilla y austera los últimos Obispos de Menorca. Se conoce como “Ca’l Bisbe”, la casa del Obispo y es lugar referencial para la gente, que sabe dónde encontrar a su Obispo. Pienso que viviendo en ella estaré más accesible para todos.

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Por José Manuel Vidal
Religión Digital

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