Entrevistas 

César Kuzma: “La propuesta de Francisco está totalmente alineada con el Evangelio de Jesús”

Cesar Kuzma es uno de los teólogos católicos brasileños más expresivos de la nueva generación. En una entrevista con RD, Kuzma asegura que la marca del pontificado de Francisco es “el modo en cómo aborda los problemas estructurales de la Iglesia”, lo que provoca una enorme angustia y de reacción en los responsables de la vieja guardia.

Para el teólogo, se equivoca quien piensa que la controversia en torno del Sínodo de la Familia se limite al tema de la familia o incluso la exhortación del Papa: “Lo que se habló allí fue el tema de la Iglesia. Me explico: estaba en discusión el modelo anterior, cerrado en sí mismo y sin ninguna posibilidad de diálogo con las nuevas realidades y también lejos del Evangelio; ahora es el modelo de Francisco, dispuesto a escuchar y dialogar con los nuevos problemas humanos“.

¿Cómo ves la escena en la iglesia de hoy, el Papa dispuesto a acelerar sus reformas mientras que aparecen los primeros desacuerdos explícitos con los sectores de la jerarquía?

El avance del pontificado de Francisco muestra cada vez más que es un Papa de reformas. Su elección vino por esta necesidad de cambio y la renuncia de Benedicto XVI, lo que causó esta elección, mostró que la Iglesia como institución tiene problemas estructurales que deben ser tocadas y transformadas. Francisco asume esta función. En su primera exhortación Evangelii Gaudium, en 2013, se dice desde el principio que la reforma era inevitable. Ya estaba claro. También podríamos decir acerca de su nombre, Francisco, a la vista de un proyecto que debería estar presente durante la Iglesia y que pone más sistemáticamente en la práctica el Evangelio.

Ahora vamos a cuatro años de Pontificado y, desde el principio, hubo cierta inquietud. En un primer momento, muy guiado por su forma de ser y de comportarse. Lo que siento y observo es que Francisco tiene una visión amplia y hace un buen juicio de cada situación. Él no juega en la oscuridad y ni siquiera tiene apuestas para ver donde termina, por el contrario, él sabe lo que quiere y sabe qué buscar. También sabe que no va a tener un largo pontificado y que no va a resolver y cambiar todo. Pero quiere poner en marcha pistas y señalar caminos.

Los desacuerdos son normales y van a aparecer cada vez más. Debemos recurrir a ellos para fortalecernos, porque hacemos ver com más propiedad la propuesta que seguimos y alimentar nuestra esperanza de una aceleración de las reformas que Francisco propone en una Iglesia más abierta y dispuesta a recibir todos en misericordia, donde nadie sea indiferente a ella y al amor de Dios; una Iglesia donde se puede hablar libremente y con seriedad, con respeto; una Iglesia más abierta a nuevas realidades estructurales, tanto de la sociedad de ella propia; y, por último, una Iglesia más pobre, más simple, despojada de los poderes del mundo y más alineada con el Cristo que sigue, un Cristo pobre y sufriente que nos hace ver y comprender los límites de la historia. Esto recupera una eclesiología presente en el Vaticano II y Medellín, que señalan que Francisco es un Papa de la Iglesia en América Latina -del “fin del mundo”, como dijo en la noche de su eleccíon.

– ¿Hay dos Iglesia en competencia? ¿Cuál es o cuáles son las cuestiones claves en discusión?

– No veo que haya dos proyectos. Sólo hay uno: la propuesta de Francisco que, en mi opinión, está totalmente alineada con la respuesta del Evangelio en el seguimiento de Jesús. Esto también se ve claramente en lo que propuso el Vaticano II y que el está recuperando. Y también por su sensibilidad en el trato con las tragedias del mundo, tenemos una Iglesia en diálogo. El otro sector, por así decirlo, no trae un proyecto, sino una postura acomodada en sí misma y atada a un pasado que no volverá. Es una resistencia al cambio porque el molesta, asusta, pero éste es el camino de la fe. Todo esto fue evidente en los dos últimos Sínodos, 2014 y 2015, y generó la base para la exhotatación Amoris Laetitia sobre el amor en la familia. Digamos que la convocatoria de los dos Sínodos tenía la motivación la familia, pero lo que se habló allí fue de la Iglesia. Me explico: estaba en discusión el modelo actual, cerrado en sí mismo y sin ninguna posibilidad de diálogo con las nuevas realidades y también lejos del Evangelio; ahora es el modelo de Francisco, dispuesto a escuchar y dialogar con los nuevos problemas humanos que afectan a las familias y cómo la Iglesia puede lanzarse en ellos sin renunciar a lo que es esencial en la fe, pero con una mirada llena de misericordia, lo único capaz de ser coherente y hacer justicia.

El proyecto de Francisco es una Iglesia que sirve, y éste es el único proyeto. Las resistencias no son proyectos, sino muros que nos impiden avanzar. Desde una mirada más evangélica, son los “tentaciones”, y ante ellos, aferrándose confianza en Dios, debemos enfrentarlos y superarlos.

-¿El enfrentamiento actual puede convertirse en cisma?

– Existe un choque, pero no sé si se llegará a ese punto. Hoy no se dan las condiciones estructurales (en la Iglesia y la sociedad) que había en el momento del cisma de Oriente y de la época de la Reforma, que celebra 500 años (en 2017). Son otros tiempos. Lo que más me asusta no es el cisma, sino la indiferencia. Los líderes y pastores aplauden al Papa, pero en sus bases y proyectos pastorales no muestran los cambios, actúan como si Francisco fuera sólo una alegoría religiosa amable, que habla en abstracto y que tiene la función de, por su carisma, atraer a la gente a la fe y a la Iglesia. Muchos piensan así y actúan en esta indiferencia. Eso es lo que más me asusta. Y este grupo es más peligroso que los que levantan abiertamente su voz, ya que no toman la posición contraria, pero no contribuyen a un avance del proyecto en curso.

En otras palabras, Francisco habla abiertamente en Roma, pero en muchos casos se trata de un discurso solitario. No afecta a las bases de la Iglesia. Algunos porque ignoran, otros porque no saben. Pero creo que Francisco no es ingenuo, que no puede conocer todos los rincones de la Curia romana, pero sabe lo que se espera en la base, lo que quiere la gente con la Iglesia y la realidad en la que vivimos. Ahí es donde enfoca su discurso, que es consistente y sabe a dónde va. El tiempo de Francisco va más allá del tiempo de la Iglesia actual.

– ¿Cómo ve el progreso de este proceso en Brasil?

– Hay muchos grupos que acogen las propuestas de Francisco y están tratando de ponerlas en práctica. No son pocos. Y hay esos grupos opuestos, que son fáciles de identificar, sean por posturas eclesiales, incluso la ropa y las riquezas que sostienen o, de manera explícita, por contra-argumentos colocados en sitios web y en publicaciones. No ocultan que preferirían un Papa a la manera de Juan Pablo II o Benedicto XVI, o alguien aún más antiguo. Eso es un disparate, porque cada Papa responde a su tiempo y no es tan simple la comparación. Pero también en este caso, el grupo que me asusta es lo de los indiferentes. Incluso algunas personas que eran grandes “papistas”, pero ahora ignoran casi por completo las intenciones del Papa. Actúan con indiferencia, y esto es peligroso. Francisco quiere reformas y reformas para tratar de mover las estructuras. Obviamente que uno que se ve favorecido por la estructura no cambia. Aquí es donde vemos la coherencia y la incoherencia con el Evangelio.

– La Iglesia en Brasil sí quedo muy silenciosa durante el papado de Francisco, hasta ahora. ¿Hay indicios de que pueden cambiar?

– Sí. Hay grupos que siguen a Francisco y están poniendo en práctica sus intenciones. Este grupo no proviene de aquellos que generalmente dan abrazos en el Papa y salen en las fotos con él. Por supuesto que no. Estos lo hacen porque se encuentran en las estructuras y debido a ellas logran su presencia. Es el grupo de la incoherencia. Les agrada “salir en las fotos” con el Papa, pero no hacen siquiera un esfuerzo para implementar los cambios. Algo extraño, ¿no? Pero la acción proviene de aquellos grupos que no están en centro de atención eclesiástica y han seguido una Iglesia de inclusión y liberación, a favor de los pobres. Este grupo no quiere “una foto” con el Papa, pero se alegra de ver a un Papa coherente con el Evangelio y que no abandona su forma latinoamericana de ser, incluso como Iglesia. Y esto ya aparece en las señales. Puedo decir que la CNBB ha tomado nuevas y proféticas posturas en varias líneas y se trata de un estar con Francisco.

Lo mismo sucede con el CRB [Conferencia de Religiosos de Brasil], de los religiosos y religiosas y com el CNLB [Consejo Nacional de Laicos de Brasi], los laicos, así como otros movimientos y frentes patorales. Creo que el estilo de Francisco se encuentra en el corazón de personas y en la Iglesia como una realidad que debe ser buscada. Él pide Iglesia en salida. Pero no es fácil salir, ¡se les exige audacia y coraje!

Por Mauro Lopes
Religión Digital

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