Evangelio 

Evangelio del día Sábado 10 de Diciembre

Sábado de la segunda semana de Adviento.

Santo del día: Santa Eulalia de Mérida.

† Lectura del santo Evangelio según San Mateo 17, 10-13.

Al bajar del monte, los discípulos preguntaron a Jesús: “¿Por qué dicen los escribas que primero debe venir Elías?”.
El respondió: “Sí, Elías debe venir a poner en orden todas las cosas;
pero les aseguro que Elías ya ha venido, y no lo han reconocido, sino que hicieron con él lo que quisieron. Y también harán padecer al Hijo del hombre”.
Los discípulos comprendieron entonces que Jesús se refería a Juan el Bautista.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Reflexión del Papa Francisco

Sólo en privado, a los Doce, Jesús comienza a hacer la catequesis sobre su verdadera identidad

El Hijo del hombre, es decir el Mesías, el Ungido, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, por los jefes de los sacerdotes y por los escribas, ser asesinado y resucitar. Éste es el camino de su liberación. Éste es el camino del Mesías, del Justo: la Pasión, la Cruz. Y a sus discípulos, Jesús les explica su identidad…

Es ésta la pedagogía que Jesús utiliza para preparar los corazones de los discípulos, los corazones de la gente, para comprender este Misterio de Dios.

Es tanto el amor de Dios, es tan feo el pecado, que Él nos salva así: con esta identidad en la Cruz. No se puede comprender a Jesucristo Redentor sin la Cruz: ¡no se lo puede comprender! Podemos llegar a pensar que es un gran profeta, hace cosas buenas, que es un santo. Pero a Cristo Redentor sin la Cruz no se lo puede comprender.

Y los corazones de los discípulos, los corazones de las personas no estaban preparados para entenderlo. No habían entendido las Profecías, no habían entendido que, precisamente era Él, el Cordero para el sacrificio. La gente no estaba preparada.

[…] Poco a poco, Jesús nos prepara para entenderlo bien. Nos prepara para que lo acompañemos con nuestras cruces en su camino hacia la redención. (Homilía en santa Marta, 26 de septiembre de 2014)

Oración de Sanación

Mi Dios, mi Señor, que sea el amor y nada más que el amor el que mueva en mí el deseo de buscarte y seguir tus pasos. Gracias por la vida, la salud y todas las bendiciones con las que has hecho presencia en mi vida. Quiero desde hoy buscar siempre tu rostro y tu verdad, identificarte en el mendigo, en el que sufre, en aquel enfermo que no sana. Que mi estandarte sea el reflejo de tu Amor y tu Justicia.

Para seguirte con fidelidad debo tener firme el corazón y caminar por los senderos que Tú y tus profetas me han señalado: el camino de la compasión y de la misericordia, del perdón y la reconciliación, de la bondad y la paz. Ayúdame a construir una paz bajo tus preceptos de amor, una paz avivada por la fe y la esperanza de tus Palabras, porque solo esa paz podrá mantener vivo el fuego de mi corazón

Confío en tu Palabra, en tu fidelidad, confío en la fuerza y el poder de la asistencia divina del Espíritu Santo que me guía y me empuja a ser luz y bendición para otros y para toda mi familia.

Ven Señor no tardes, aparta de mi toda inclinación al mal, sé mi luz y mi roca fuerte, dame la creatividad de transformar mis ideas en acciones positivas sobre mi vida y mantenerme firme en cada paso que doy.

Tú eres mi escudo, Contigo a mi lado nada puede llenarme de temor y las dudas de mi corazón son disipadas con la fuerza de tu amor. Me abro a tu voluntad y a tus gracias que acrecientan mi fe y me hacen superar mis propias capacidades para entregarte lo mejor de mí. Amén

Propósito para hoy

Limitar hoy el tiempo que dedico a mi esparcimiento en la televisión, o en el internet, para dedicar más tiempo a mi oración personal.

Frase de reflexión:

“¡Qué importante es aprender a escuchar! El diálogo entre esposos es esencial para que una familia viva en paz”. Papa Francisco.

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