Evangelio 

Evangelio del día Miércoles 28 de Diciembre

Fiesta de los Santos Inocentes, mártires.

Santos del día: Santos Niños Inocentes, San Francisco de Sales.

† Lectura del santo Evangelio según San Mateo 2, 13-18.

Después de la partida de los magos, el Angel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo”.
José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto.
Allí permaneció hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por medio del Profeta: Desde Egipto llamé a mi hijo.
Al verse engañado por los magos, Herodes se enfureció y mandó matar, en Belén y sus alrededores, a todos los niños menores de dos años, de acuerdo con la fecha que los magos le habían indicado.
Así se cumplió lo que había sido anunciado por el profeta Jeremías:
En Ramá se oyó una voz, hubo lágrimas y gemidos: es Raquel, que llora a sus hijos y no quiere que la consuelen, porque ya no existen.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Reflexión del Papa Francisco

Un ángel le revela a san José la voluntad de Dios en sueños, para salvar al Niño Jesús y a María… Dios nos habla también a nosotros cuando nos detenemos a descansar en el Señor. Me gustaría descansar en el Señor con todos ustedes, y reflexionar sobre el don de la familia.

Descansar en el Señor, levantarse con Jesús y María, y ser una voz profética, son los tres aspectos para defender el don de la familia

1.- Descansar en la oración

Descanzar en la oración y rezar en familia, para escuchar la voz de Dios y entender lo que Él nos pide.

José fue elegido por Dios para ser el padre putativo de Jesús y el esposo de María. Como cristianos, también ustedes están llamados, al igual que José, a construir un hogar para Jesús. A prepararle un hogar en sus corazones, sus familias, en sus parroquias y comunidades.

2.- Levantarse y actuar.

Al igual que san José, una vez que hemos oído la voz de Dios, debemos despertar, levantarnos y actuar. La fe no nos aleja del mundo, sino que nos introduce más profundamente en él. Cada uno de nosotros tiene un papel especial que desempeñar en la preparación de la venida del reino de Dios a nuestro mundo».

Así como el don de la sagrada Familia fue confiado a san José, así a nosotros se nos ha confiado el don de la familia y su lugar en el plan de Dios, que nos llama a reconocer los peligros que amenazan a nuestras familias para protegerlas de cualquier daño…

Las dificultades y amenazas que hoy pesan sobre la vida familiar son muchas. Como los sufrimientos causados por los desastres naturales; la situación económica que separa a las familias con la migración y los problemas financieros que gravan sobre muchos hogares.

Pero también las demasiadas personas que viven en pobreza extrema y otras, en cambio, atrapadas por el materialismo y un estilo de vida que destruye la vida familiar y las más elementales exigencias de la moral cristiana.

Sin olvidar el creciente intento, por parte de algunos, de redefinir la institución misma del matrimonio, guiados por el relativismo, la cultura de lo efímero, la falta de apertura a la vida.

Así pues: ¡protejan a sus familias! Vean en ellas el mayor tesoro de su país, susténtenlas con la oración y los sacramentos. Sean ejemplo vivo de amor, de perdón y atención. Sean santuarios de respeto a la vida, proclamando la sacralidad de toda vida humana desde su concepción hasta la muerte natural. ¡Qué don para la sociedad si cada familia cristiana viviera plenamente su noble vocación! Levántense con Jesús y María, y sigan el camino que el Señor traza para cada uno de ustedes».

3.- Ser voces proféticas, es nuestro deber cristiano en medio de nuestra sociedad… Cuando las familias tienen hijos, los forman en la fe y en sanos valores, y les enseñan a colaborar en la sociedad, se convierten en una bendición para nuestro mundo.

Que las familias sean discípulas misioneras de Jesús, ayudando a los más necesitados, los que no tienen familia, a los ancianos y niños sin padres. ¡No escondan su fe, no escondan a Jesús, llévenlo al mundo y den el testimonio de su vida familia (Homilía en Santa Marta, 19 de enero de 2015)

Oración de Sanación

Amadísimo Dios, quiero acallar mis pensamientos para que mis oídos estén atentos a lo que me revelas a través de tu palabra. Sé que constantemente me hablas por diferentes medios para hacerme conocer tu voluntad y marcarme el camino.

Quiero pedirte hoy que me ayudes en la conversión de este corazón materialista, utilitarista y pesimista, para poder prestar la atención a tus llamados.

Señor, dame esa obediencia, determinación y templanza de San José que al solo escuchar tu advertencia tomó a Jesús y a María, marchándose de Belén para emprender el viaje a Egipto; sacrificar cosas; perder las pocas posesiones que tenían, a sabiendas que debería empezar de nuevo en tierras lejanas y extrañas, dispuesto a sacrificarse tanto por el Niño como por la madre del Mesías, y con ello, cumplir con su santa custodia.

Sé que Tú también me hablas a mí a través de distintas maneras en mi vida, me adviertes de peligros, me señalas el camino, iluminas mis senderos.

Muchos son los que no quieren seguirte, amarte, cumplir con tus mandatos de amor, porque hacerlo implica dejar apegos y placeres terrenales; sacrificar cosas; dejar privilegios, incluso perder una cómoda posición y el reconocimiento del mundo, ¡comenzar desde cero! Te pido por ellos, Dios mío.

Tú, que todo lo transformas, toca esos corazones de piedra para que puedan ser parte de tu redil y disfrutar de las bendiciones que nos ofreces.

También te ruego por mí, para que el amor y la fe que nació en Belén, también nazcan en mi corazón, y me haga salir de mi vida pecaminosa y descuidada y así poder descubrirte y seguirte en plenitud. Amén

Propósito para hoy

Revisar mis actitudes con las demás personas. Cambiar aquella que me cuesta mucho leyendo un Salmo diario durante 21 días

Frase de reflexión:

“Qué hermoso sería si cada noche pudiéramos decir: Hoy he realizado un gesto de amor hacia los demás” Papa Francisco.

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