Editorial 

La educación católica y su impacto en la sociedad

Desde que se fundaron instituciones educativas católicas se ha logrado visualizar el impacto positivo que ha tenido en la sociedad, no solamente por colaborar a formar valores espirituales, sino también en ayudar a través de muchas instituciones educativas a formar niños y jóvenes útiles.

Salesianos, maristas, carmelitas, franciscanos, jesuitas y otras congregaciones de educación católica, han logrado esparcirse por los cinco continentes del planeta.

San Juan Bosco, San Marcelino Champagnat y San José de Calasanz, son tres ejemplos de fundadores que lograron cimentar valores y educación de calidad en la sociedad, no importando que los alumnos sean de otras religiones o sectas. El objetivo es educar en religiosidad y en valores morales.

San José de Calasanz, fue el fundador de la primera escuela cristiana popular en Europa. En un canal religioso salvadoreño fue interesó ver su historia, el sacrificio que realizó para poder fundar escuelas para niños pobres. Llevó una cruz pesada, tuvo muchos que le criticaron, le humillaron; sin embargo cumplió el objetivo de colaborar con la sociedad.

En El Salvador, podemos analizar la excelente enseñanza que está brindando el colegio jesuita español Padre Arrupe, en donde se están graduando alumnos con enseñanza de calidad. No es de menospreciar a otras instituciones, empero la educación católica siempre es la que tiene mejores resultados. La PAES es un ejemplo, muchos jóvenes educados en estos centros educativos obtienen resultados satisfactorios. Su fundadora, Felicidad Salazar Simpson falleció en el año 2015 dejando un legado educativo a la sociedad salvadoreña. La idea es que estudiantes de escasos recursos también tengan la oportunidad de tener educación de calidad. Sabemos que en El Salvador la educación pública es de baja calidad educativa.

Los colegios maristas siempre han tenido una calidad educativa de primer nivel. Sus bachilleres han logrado ser hasta empresarios, excelentes profesionales y personas de bien en la sociedad. En esas aulas educativas se les enseñó a los alumnos el amor a la Virgen María. San Marcelino José Benito de Champagnat fue quien fundó los maristas.

Y, como dejar a un lado la enseñanza salesiana, desde que San Juan Bosco fundó la congregación salesiana, se ha ayudado a millones de jóvenes por todo el mundo. Los centros educativos continúan con los objetivos que dejó su fundador. Don Bosco enseñó con el sistema de “prevenir”. En El Salvador se tuvo una celebración, a toda la comunidad salesiana le visitó el décimo sucesor de Don Bosco, Don Ángel Fernández, quien con su carisma estuvo reunido con miles de salesianos. Las Hijas de María Auxiliadora, Colegio Don Bosco, Instituto Técnico Ricaldone, Colegio Santa Cecilia y otros centros educativos que han dejado huella en el país.

Los talleres en donde han aprendido muchos jóvenes salesianos han ayudado para que muchos logren tener un trabajo. La misión salesiana sigue siempre la línea de colaborar con personas de escasos recursos.

Por lo tanto, educar con principios cristianos, ayudan a formar ciudadanos que pondrán esas enseñanzas al bien de toda su vida. No olvidemos que la sociedad está siendo corrompida por pensamientos que están haciendo cambiar especialmente a la juventud; por ello, se comprueba que padres de familia siendo de otras religiones depositan la confianza en instituciones católicas para que sus hijos estudien con enseñanzas cristianas.

Lo importante es formar a los niños y jóvenes y convertirlos en líderes. Al final, se tendrán personas ejemplos que ayudarán a sus familias y al desarrollo del país.

Por Fidel Arturo López Eguizábal
Docente Investigador Universidad Francisco Gavidia
flopez@ufg.edu.sv

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