Evangelio 

Evangelio del día Viernes 21 de Octubre

Viernes de la vigésima novena semana del tiempo ordinario.

Santo del día: San Malco de Maronea.

† Lectura del santo Evangelio según San Lucas 12, 54-59.

Jesús dijo a la multitud:
“Cuando ven que una nube se levanta en occidente, ustedes dicen en seguida que va a llover, y así sucede.
Y cuando sopla viento del sur, dicen que hará calor, y así sucede.
¡Hipócritas! Ustedes saben discernir el aspecto de la tierra y del cielo; ¿cómo entonces no saben discernir el tiempo presente?
¿Por qué no juzgan ustedes mismos lo que es justo?
Cuando vas con tu adversario a presentarte ante el magistrado, trata de llegar a un acuerdo con él en el camino, no sea que el adversario te lleve ante el juez, y el juez te entregue al guardia, y este te ponga en la cárcel.
Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.”

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Reflexión del Papa Francisco

Jesús nos dice que debemos amar al prójimo, pero no como los fariseos que no eran coherentes y difuminaban tantas ideas – porque eran ideólogos. Su actitud no era amor, era indiferencia hacia el prójimo. Jesús nos da tres criterios:

1.- El criterio del realismo

Si usted tiene alguna diferencia, alguna cosa contra otra persona y no lo puede arreglar, buscar una solución, póngase de acuerdo, por lo menos; póngase de acuerdo con su adversario mientras esté en camino. No va a ser una cosa ideal, pero el acuerdo es ya una buena cosa. Es realismo.

Para salvar muchas cosas, de hecho, hay que hacer un acuerdo. Y uno da un paso, el otro da otro paso más y por lo menos hay una paz: una paz muy provisional, pero la paz del acuerdo. Jesús también dice esto, la capacidad de hacer acuerdos entre nosotros y superar la justicia de los fariseos, de los doctores de la ley, de esta gente. Hay muchas situaciones humanas, y mientras estamos en camino, hacemos un acuerdo, así frenamos el odio, la lucha entre nosotros.

2.- El criterio de la verdad

Hablar a las espaldas es matar, porque en la raíz está el mismo odio, lo mata de una manera diferente: con las habladurías, con la calumnia y la difamación. Y Jesús nos advierte: Aquel que dice estúpido, está matando al hermano, ya que tiene una raíz del odio.

Y hoy creemos que no asesinar al hermano es no matarlo, pero no es así: no matarlo es no insultarlo. El insulto viene de la misma raíz del crimen: es la misma. El odio. Si no odias, y no matas a tu enemigo, ni a tu hermano, no lo insultes tampoco. Pero buscar insultos es un hábito muy común entre nosotros.

Hay personas que para expresan su odio contra otra persona tienen la capacidad de crear insultos, flores de insultos, ¡impresionante, tanto! Y eso duele. Regañar. Insultar… No, seamos realistas. El criterio de realismo. El criterio de coherencia. No matar, no insultar.

3.- El criterio de la filiación

Si tú, si nosotros, no matamos al hermano es porque con el hermano, tenemos el mismo Padre. Yo no puedo ir donde el Padre, si no tengo paz con mi hermano. No hablen con el Padre si no están en paz con su hermano, al menos con un acuerdo.

No hablar con el Padre sin estar en paz con el hermano. Tres criterios: un criterio de realismo; un criterio de coherencia, es decir, no matar, pero tampoco insultar, porque quien insulta mata, asesina; y un criterio de filiación: no se puede hablar con el Padre, sino no puedo hablar con mi hermano. Y esto es superar la justicia, la de los escribas y la de los fariseos.

Este programa no es fácil, ¿no? Pero es el camino que Jesús nos indica para seguir adelante. Pidámosle a Él la gracia de poder ir adelante en paz entre nosotros, ya sea con acuerdos, pero siempre con coherencia y en un espíritu de filiación (Homilía en Santa Marta. 12 de junio de 2014)

Oración de Sanación

Jesús mío, en este día quiero pedirte que infundas en mi corazón el deseo de estar dispuesto a escuchar las inspiraciones de tu Espíritu Santo. Guía mis pasos, guía mis labios en lo que debo decir y oriéntame en las decisiones de vida. Ven a mi corazón en este día porque son muchas las aflicciones que me agobian y hacen que me cueste realizar mi trabajo con alegría. Derrama tu gracia para enfrentar esas pequeñas situaciones y mantener mi mente y mi alma centrada y en paz.

Ayúdame, Dios mío, a ser capaz, en cada minuto de mi vida, de despreciar con mis ojos, mis oídos y mi corazón, todo aquello que intenta desviarme de mi camino hacia Ti. Apártame de todo mal y de todo pensamiento mal sano. Lo único realmente que debe importarme es conocer profundamente el misterio de amor del Padre, porque de Él proviene todo lo bueno y toda fuerza necesaria para cumplir con tu maravilloso plan que incluye, felicidad y vida eterna

Quiero librarme de ese instinto de venganza, de ese rencor que enreda mi corazón en la desesperación y crea muros de dolor, los cuales me hacen distanciarme cada vez más de Ti y de tu amor. Que pueda aprender a caminar en paz con mis hermanos, a tener en cuenta que hay una necesidad de vivir en unidad con los demás, y esta unidad entre nosotros sólo puede nacer de Ti, de la fuerza de tu Espíritu

Imploro, llamo, clamo, ruego por la bendición de que puedas hacerme hábil y capaz de afrontar con valentía todo lo que me has encomendado por el bien de mi alma. Dame hoy la capacidad de amarte, de encontrarme plenamente contigo en la oración para poder liberarme de la prisión del resentimiento y del dolor. Amén

Propósito para hoy

Antes de iniciar mi jornada, clamaré al Señor: ¡Ven Espíritu Santo! inflama mi corazón con el fuego divino de tu amor y hazme valiente y sabio en mis decisiones. Amén

Reflexionemos juntos esta frase:

“Cuando se vive apegado al dinero, al orgullo o al poder, es imposible ser feliz” (Papa Francisco)

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