Evangelio 

Evangelio del día Domingo 02 de Octubre

Vigésimo séptimo domingo del tiempo ordinario.

Santo del día: Beato Antonio Chevrier.

† Lectura del santo Evangelio según San Lucas 17, 5-10.

Los Apóstoles dijeron al Señor: “Auméntanos la fe”.
El respondió: “Si ustedes tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, y dijeran a esa morera que está ahí: ‘Arráncate de raíz y plántate en el mar’, ella les obedecería.”
Supongamos que uno de ustedes tiene un servidor para arar o cuidar el ganado. Cuando este regresa del campo, ¿acaso le dirá: ‘Ven pronto y siéntate a la mesa’?
¿No le dirá más bien: ‘Prepárame la cena y recógete la túnica para servirme hasta que yo haya comido y bebido, y tú comerás y beberás después’?
¿Deberá mostrarse agradecido con el servidor porque hizo lo que se le mandó?
Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les mande, digan: ‘Somos simples servidores, no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber’.» 

Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús

Reflexión del Papa Francisco

Jesús habla de este siervo que después de haber trabajado durante toda la jornada, una vez que llega a su casa, en lugar de descansar, debe aún servir a su señor

Alguno de nosotros aconsejaría a este siervo que vaya a pedir algún consejo al sindicato, para ver cómo hacer con un patrón de este tipo. Pero Jesús dice: “No, El servicio es total”, porque Él ha hecho camino con esta actitud de servicio; Él es el siervo. Él se presenta como el siervo, aquel que ha venido a servir y no a ser servido: así lo dice, claramente. Y así, el Señor hace sentir a los apóstoles el camino de aquellos que han recibido la fe, aquella fe que hace milagros. Sí, esta fe hará milagros por el camino del servicio…..

Un cristiano que recibe el don de la fe en el Bautismo, pero que no lleva adelante este don por el camino del servicio, se convierte en un cristiano sin fuerza, sin fecundidad. Y al final se convierte en un cristiano para sí mismo, para servirse a sí mismo. De modo que su vida es una vida triste, puesto que tantas cosas grandes del Señor son derrochadas.

El Señor nos dice que el servicio es único, porque no se puede servir a dos patrones: “O a Dios, o a las riquezas”. Nosotros podemos alejarnos de esta actitud de servicio, ante todo, por un poco de pereza. Y ésta hace tibio el corazón, la pereza te vuelve cómodo.

La pereza nos aleja del servicio y nos lleva a la comodidad, al egoísmo. Tantos cristianos así… son buenos, van a Misa, pero el servicio hasta acá… Y cuando digo servicio, digo todo: servicio a Dios en la adoración, en la oración, en las alabanzas; servicio al prójimo, cuando debo hacerlo; servicio hasta el final, porque Jesús en esto es fuerte: “Así también ustedes, cuando habrán hecho todo aquello que les ha sido ordenado, ahora digan somos siervos inútiles”. Servicio gratuito, sin pedir nada. (Homilía en Santa Marta, 13 de noviembre de 2014)

Oración de Sanación

Mi Señor, gracias por la serenidad con la que me permites iniciar este día, gracias por tu compañía y tu ayuda fiel. Aquí estoy para bendecirte por cada una de las obras que has hecho en mi vida. Tengo que aprender que así como me has dado mucho en tu gratuidad, también debo entregarlo de la misma manera, sin esperar nada a cambio, con la esperanza puesta en Ti para todos los que obran con humildad.

Ayúdame a esforzarme en vivir de acuerdo a tus leyes del amor, no viviendo encerrado en mí mismo, satisfaciendo mis propios intereses, sino viviendo en una entrega generosa por los demás, buscando el bienestar de todos. Sé que donarse en el servicio a los demás puede exigir demasiado, pero mi mayor recompensa ha de estar enfocada en recibir el tesoro de una sonrisa sincera y la felicidad de mi prójimo, sobre todo la de los míos.

Quiero ser un peregrino de tu amor, un sembrador de esperanzas, llevar a los otros al más alto grado de felicidad posible, y para eso, pido tu bendición y tu gracia. Sé que puedo contar Contigo y con la fortaleza de tu Espíritu. Aléjame del orgullo estéril, ese orgullo que socava desde dentro, construye muros y vacíos, llevándome al afán egoísta de centrarme solo en mis logros, negando a los demás todo el amor que Tú me has dado generosamente

Gracias porque en este momento actúas con poder en mi vida, renovándola y ayudándome a recuperar todas las fuerzas mi gastado corazón. Ayúdame a tener presente, en mi mente, alma, corazón y espíritu, que sólo los humildes, los puros de corazón, son los que estarán cerca de Ti. Amén

Propósito para hoy

Evitaré las críticas negativas. En su lugar, rezaré en mi mente esta pequeña jaculatoria: “Dios mío, purifica mi mente y espíritu, Tú sabes que te amo”

Reflexionemos juntos esta frase:

“Que el Señor bendiga a la familia y la haga fuerte en este tiempo de crisis”. (Papa Francisco)

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