Evangelio 

Evangelio del día Viernes 30 de Septiembre

Viernes de la vigésima sexta semana del tiempo ordinario.

Santo del día: San Jerónimo.

† Lectura del santo Evangelio según San Lucas 10, 13-16.

En aquel tiempo, Jesús dijo:
¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros realizados entre ustedes, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y sentándose sobre ceniza.
Por eso Tiro y Sidón, en el día del Juicio, serán tratadas menos rigurosamente que ustedes.
Y tú, Cafarnaún, ¿acaso crees que serás elevada hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el infierno.
El que los escucha a ustedes, me escucha a mí; el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza, rechaza a aquel que me envió”.

Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús.

Reflexión del Papa Francisco

El único deseo de Dios, es salvar a su pueblo, pero tan a menudo nosotros queremos hacer las reglas para nuestra propia salvación. Esta es la paradoja dramática de muchas de las historias de la Biblia que culminan en la vida de Jesús mismo.

Jesús sentía una gran tristeza al ser rechazado e ignorado por su propio pueblo. Jesús advierte a las personas de Corazín y Betsaida: “Si las poderosas obras hechas en medio de ti se hubieran hecho en Tiro y Sidón, ellos hace tiempo se habrían convertido repentido”

Así, Jesús hace precisamente un resumen de toda la historia de la salvación: es el drama de no querer ser salvados; es el drama de no aceptar la salvación de Dios. Es como si dijéramos: ¡Sálvanos, Señor, pero a nuestro modo!

Jesús mismo recuerda muchas veces cómo este pueblo rechazó a los profetas y apedreó a quienes le enviaron, porque eran incómodos. El pensamiento es siempre el mismo: “Queremos la salvación, pero como nosotros la queremos. No como la quiere el Señor”.

Estamos ante el drama de la resistencia a ser salvados. Se trata de una herencia que todos hemos recibido, porque también en nuestro corazón está esta semilla de resistencia a ser salvados como el Señor quiere salvarnos

Jesús también habla con sus discípulos que acaban de volver de una misión. Y también a ellos les dice: “El que los escucha a ustedes, me escucha a mí; el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza, rechaza a aquel que me envió”. Lo mismo hicieron vuestros padres con los profetas. De nuevo es el pensamiento de querer salvarnos a nuestro modo. Ciertamente, el Señor nos salva en nuestra libertad, pero no queremos salvarnos en la libertad, sino en nuestra autonomía: nosotros establecemos las reglas

[…] Este es el drama de la historia de la salvación, desde el primer momento. Es, ante todo, un drama del pueblo, porque el pueblo, por ejemplo, se rebela muchas veces en el desierto. Comoquiera que sea, con las pruebas el pueblo madura: es más maduro. Y así reconoce en Jesús a un gran profeta y también dice: Dios ha visitado a su pueblo

[…] Es un drama que también cada uno de nosotros tiene dentro: «¿Cómo quiero yo ser salvado? ¿A mi modo? ¿Al modo de una espiritualidad que es buena, que me hace bien, pero que está fija, tiene todo claro y no hay riesgo? ¿O al modo divino, es decir, siguiendo el camino de Jesús, que siempre nos sorprende, que siempre nos abre las puertas al misterio de la omnipotencia de Dios, que es la misericordia y el perdón?… (Homilía en Santa Marta, 03 de octubre de 2014)

Oración de Sanación

Señor Jesús, Tú conoces mi corazón y todas las situaciones difíciles que me ha tocado vivir, pero sigo confiando en tu amor desde que me despierto hasta que hago descansar a mi agotado cuerpo. Quiero me ayudes a transformar todas esas emociones negativas que me han encerrado en un mundo de frustración, de dolor y desespero, y me hagas saber que con la fuerza de tu amor puedo ganar esta batalla

Tú me has dejado Palabras de esperanza y de ánimo, pero también palabras duras y directas que me invitan a la conversión verdadera y me adviertes sobre los peligros de caminar sin Ti y de no cumplir con tus mandatos. Tus palabras me invitan a la misericordia y a la comprensión de mis propias debilidades. Me indicas que no puedo confiar en mí mismo, sino en los talentos que me has regalado y que debo poner a tu servicio

Nunca estaré seguro del día ni la hora en que me llames, por eso, debo estar vigilante y firme en mi deseo de seguirte y amarte, respondiendo con donación y entrega a tu llamado de salvación. Ayúdame a crecer en la caridad, a ser valiente y escoger el camino estrecho, para así despojarme del hombre viejo y renunciar a todos aquellos apegos que me separan de la salvación eterna

Oh mi Dios, ayúdame asemejarme más a Ti, a entregarme con una fe ardiente que me impulse a llevarte a dónde aún no han sabido recibirte Tu fuerza y tu poder están conmigo. Tu Palabra sanadora me corrige y me llena de ánimo para continuar luchando y ser un vencedor en tu amor. Amén 

Propósito para hoy:

Fortalece tu relación con Dios buscando, en medio del trabajo y los quehaceres, un tiempo para la oración y la reflexión

Reflexionemos juntos esta frase:

“No critiquemos a los demás a sus espaldas, digámosles abiertamente lo que pensamos”. (Papa Francisco)

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