Evangelio 

Evangelio del día Viernes 16 de Septiembre

Viernes de la vigésima cuarta semana del tiempo ordinario.

Santo del día: San Cornelio Papa.

† Lectura del santo Evangelio según San Lucas 8, 1-3.

Jesús recorría las ciudades y los pueblos, predicando y anunciando la Buena Noticia del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce
y también algunas mujeres que habían sido curadas de malos espíritus y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios;
Juana, esposa de Cusa, intendente de Herodes, Susana y muchas otras, que los ayudaban con sus bienes.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Reflexión del Papa Francisco

La experiencia nos lo enseña: para conocerse bien y crecer armónicamente el ser humano necesita de la reciprocidad entre hombre y mujer. Cuando esto no se da, se ven las consecuencias. Estamos hechos para escucharnos y ayudarnos mutuamente. Podemos decir que sin el enriquecimiento recíproco en esta relación, en el pensamiento y en la acción, en los afectos y en el trabajo, incluso en la fe, los dos no pueden ni siquiera comprender en profundidad lo que significa ser hombre y mujer.

[…] Es indudable que debemos hacer mucho más en favor de la mujer, si queremos volver a dar más fuerza a la reciprocidad entre hombres y mujeres. Es necesario, en efecto, que la mujer no sólo sea más escuchada, sino que su voz tenga un peso real, una autoridad reconocida, en la sociedad y en la Iglesia. El modo mismo con el que Jesús consideró a la mujer en un contexto menos favorable que el nuestro, porque en esos tiempos la mujer estaba precisamente en segundo lugar, y Jesús la trató de una forma que da una luz potente, que ilumina una senda que conduce lejos, de la cual hemos recorrido sólo un trocito.

No hemos comprendido aún en profundidad cuáles son las cosas que nos puede dar el genio femenino, las cosas que la mujer puede dar a la sociedad y también a nosotros: la mujer sabe ver las cosas con otros ojos que completan el pensamiento de los hombres. Es un camino por recorrer con más creatividad y audacia-

[…] La tierra se colma de armonía y de confianza cuando la alianza entre hombre y mujer se vive bien. Y si el hombre y la mujer la buscan juntos entre ellos y con Dios, sin lugar a dudas la encontrarán. Jesús nos alienta explícitamente a testimoniar esta belleza, que es la imagen de Dios. (Catequesis, audiencia general, 15 de abril de 2015)

Oración de sanación

Señor mío, Tú me has bendecido con el regalo de la vida, por eso te alabo y te glorifico. Gracias porque Tú no dejas de derramar tus gracias sobre mí y los míos, y por hacerme sentir que tu protección está conmigo en cada momento del día. Quiero amarte y servirte como realmente te mereces, no porque deba cumplir con los mandamientos que me has entregado, sino porque debo asumirlos como un acto de generosidad de tu parte para conducirme por el camino del bien.

Tus mandamientos son como escaleras de amor para llegar a Ti y al Padre. Ayúdame a serte fiel, a ser coherente con lo que digo y hago, a tener valentía en proclamar la esperanza y la verdad de tu Palabra. Si aspiro ser parte de tu rebaño debo cumplir con esta manera de vivir, bajo tus lineamientos, bajo tu dirección, bajo la sombra protectora de tu amor. Dispuesto siempre a anunciarte con mi lengua y con mi forma de vivir

Por tu amor, Dios de mi vida, tengo que luchar por seguir tu estilo de vida, tener coherencia conforme a tus obras. Ayúdame a seguir tus pasos, a alejarme de todo mal que busca romper este vínculo de amor entre Tú y yo. Quiero adecuar mi vida en el servicio hacia los demás, que mi corazón se abra, consuele y lleve amor a los otros, superando todas las dificultades que se me presenten sabiéndome amado y protegido por tu poder

Creo en tus mandamientos, creo que son una alianza entre tu divinidad y mi humanidad, quiero vivirlos y sentirlos a plenitud. Guía mis acciones con el Espíritu Santo para tomar las decisiones correctas y avanzar hacia Ti sintiéndome libre de todo temor. Amén

Propósito para hoy:

Durante el día dedicaré un momento para hablar con Dios para presentarle y encomendarle las personas que más quiero

Reflexionemos juntos esta frase:

“Leamos el Evangelio, un poco todos los días. Así aprenderemos a vivir lo esencial: el amor y la misericordia”. (Papa Francisco)

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