Evangelio 

Evangelio del día Lunes 19 de Septiembre

Lunes de la vigésima quinta semana del tiempo ordinario.

Santo del día: Ntra. Sra de la Salette.

† Lectura del santo Evangelio según San Lucas 8, 16-18.

Jesús dijo a la gente:
“No se enciende una lámpara para cubrirla con un recipiente o para ponerla debajo de la cama, sino que se la coloca sobre un candelero, para que los que entren vean la luz.
Porque no hay nada oculto que no se descubra algún día, ni nada secreto que no deba ser conocido y divulgado.
Presten atención y oigan bien, porque al que tiene, se le dará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que cree tener”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Reflexión del Papa Francisco

Una Iglesia o un movimiento, una comunidad cerrada se enferma. Tiene todas las enfermedades de la cerrazón. Un movimiento, una Iglesia, una comunidad que sale se equivoca, se equivoca. Pero es tan lindo pedir perdón cuando uno se equivoca. Así que no tengan miedo.

Salir en misión. Salir en camino. Somos caminantes. Pero cuidado, santa Teresa lo avisaba, por ahí en el camino, nos gusta un lindo lugar y nos quedamos ahí, ¿no? Nos olvidamos que tenemos que seguir para allá. No quedarnos. Descansar sí, pero después seguir caminando y caminantes, no errantes. Porque se sale para dar algo. Se sale en misión. Pero no se sale para dar vueltas sobre uno mismo, ¿no?, dentro de un laberinto que ni nosotros mismos podemos comprender. Caminantes y no errantes.

Y ahí sí, con la misión, la oración. Nadie puede decir “Jesucristo es el Señor” si el Espíritu Santo no te lo inspira. Y para eso tienes que rezar. Tienes que reconocer que tienes al Espíritu Santo adentro que y que es el mismo Espíritu Santo el que te da fuerza para ir adelante, ¿no?

[…] Una cosa que ustedes los jóvenes van a tener: la tentación del cansancio. O porque no ves los resultados, o porque bueno el espectáculo se acabó y ya está muy aburrido, y voy a buscar otra cosa. En eso, en el primer síntoma de cansancio que encuentren, cansancio del camino, pero de cualquier forma, abran la boca a tiempo. Pidan consejo a tiempo. “Me está pasando esto”. “Salí en cuarta y ahora estoy marcha atrás”.

Pero la tentación del cansancio es muy sutil. Porque detrás de la tentación del cansancio de salir a la misión, se esconde el egoísmo. Y se esconde, en última instancia, el espíritu mundano, ¿no?, volver a la comodidad, al estar bien, a pasarla bien o como quieran.

Así es que yo te diría: testimonio, para que la luz brille, que no esté escondida debajo de la cama, ¿no?, que brille la luz, y vean las obras buenas que hace el Padre a través de nosotros, obviamente, ¿no? Testimonio. Para que pregunten por qué vives así, coherencia de vida caminar, caminantes no errantes y cuidarse de la tentación del cansancio… (Audiencia al Movimiento Católico Internacional de Schoenstatt, 27 de octubre de 2014)

Oración de Sanación

Mi Señor, te doy gracias porque al despertar tomo conciencia del bien que has hecho en mi vida y de cómo tu presencia ha cambiado para siempre mi modo de ser y de ver las cosas. Tú eres el motor que me pone en movimiento, la pasión por la que lucho día a día sin tregua por alcanzar la felicidad. Mi confianza está puesta en Ti y solo en Ti también está mi esperanza.

Mi Dios, Tú entras a mi corazón, me fortaleces y ayudas a vencer toda turbulencia para así lograr encaminarme y organizar bien mi tiempo en pro de los míos y de cada una de las personas que me necesitan. Ayúdame a mantener siempre la luz de mi lámpara encendida para que con ella pueda iluminar todo sendero.

Sólo con tu poder podré vencer mis miedos y llenarme de alegría para salir confiado a dar la batalla por tu amor. Líbrame de todo aquello que me quita el ánimo y las ganas de anunciarte, de convertirme en un testimonio vivo de tu amor. Arranca esas malas emociones y sana todo odio que me mantiene en la oscuridad

Ven, amado mío, me abro completamente a tu voluntad para brillar por medio de tu luz. Ven y aparta de mi camino y de mi corazón todo aquello que me obstruye e intenta alejarme de tu bendición.

Pasa tu mano sanadora sobre toda herida de mi pasado y hazme fuerte para que ningún dolor o aflicción pueda desviar tu luz y tu gracia. Me pongo en tus manos, bajo la sombra poderosa de tu Espíritu Santo para que me guíes y me hagas caminar seguro por sendas de victoria. Amén

Propósito para hoy

Leeré un pasaje del evangelio que trate sobre alguna de las curaciones que realizó Jesús para comprender más de él y de su misericordia. (Sugerencia: Lucas 6,6-11)

Reflexionemos juntos esta frase:

“Quien escucha atentamente la Palabra de Dios y reza de verdad, siempre pregunta al Señor: ¿Qué quieres de mí?”. (Papa Francisco)

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