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Evangelio del día Lunes 20 de Junio

Lunes de la duodécima semana del tiempo ordinario

Santo del día: Mártires Ingleses.

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo 7, 1-5

Jesús dijo a sus discípulos:
No juzguen, para no ser juzgados.
Porque con el criterio con que ustedes juzguen se los juzgará, y la medida con que midan se usará para ustedes.
¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo?
¿Cómo puedes decirle a tu hermano: ‘Deja que te saque la paja de tu ojo’, si hay una viga en el tuyo?
Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Reflexión del Papa Francisco

Aquellos que viven juzgando el prójimo, hablando mal del prójimo, son hipócritas, porque no tienen la fuerza, el coraje de mirar los propios defectos. Sobre esto el Señor no dice tantas palabras. Luego dirá, más adelante, que aquel que en su corazón guarda un poco de odio contra el hermano es un homicida… También el Apóstol Juan, en su primera Carta, lo dice, claramente: «aquel que odia a su hermano, camina en las tinieblas; quien juzga al hermano, camina en las tinieblas»

Cada vez que nosotros juzgamos en nuestro corazón a nuestros hermanos, es peor, cuando hablamos de esto con los otros somos cristianos homicidas:
Un cristiano homicida … No lo digo yo, ¿eh?, lo dice el Señor. Y sobre este punto, no hay lugar para los matices. Si tú hablas mal del hermano, matas al hermano. Y nosotros, cada vez que lo hacemos, imitamos aquel gesto de Caín, el primer homicida de la Historia.

En este tiempo en el que se habla de guerras y se pide tanto la paz, es necesario un gesto nuestro de conversión. Las murmuraciones siempre van sobre esta dimensión de la criminalidad. No hay habladurías inocentes. La lengua es para alabar a Dios, pero cuando usamos nuestra lengua para hablar mal del hermano o de la hermana, la usamos para matar a Dios, la imagen de Dios en el hermano. Alguno podría decir que una persona se merezca las habladurías. Pero no debe ser así.

«Pero ¡anda, reza por él! ¡Anda, haz penitencia por ella! Y luego, si es necesario, habla a aquella persona para que pueda remediar el problema. Pero ¡no decirlo a todos!».

Pablo fue un pecador fuerte, y dice de sí mismo: «Antes era un blasfemo, un perseguidor y un violento. Pero fui tratado con misericordia». Quizás ninguno de nosotros blasfema, quizás. Pero si alguno de nosotros murmura, ciertamente es un perseguidor y un violento. Pidamos para nosotros, para la Iglesia toda, la gracia de la conversión de la criminalidad de las habladurías al amor, a la humildad, a la mansedumbre, a la docilidad, a la magnanimidad del amor hacia el prójimo (Homilía en Santa Marta, 13 de septiembre de 2013)

Diálogo con Jesús

Amados Jesús, quiero de una vez y para siempre, grabar en mi vida las leyes de tu amor, para que mi corazón sólo pueda moverse en una dirección: justicia, equidad, solidaridad, perdón, amor y misericordia. Debo ser un fiel imitador de tu amor reconciliador y sanador, tener tu Espíritu, ser un verdadero cristiano, que es compasivo, que no juzga ni condena, que siempre perdona y da a manos llenas, que invita a la esperanza en vez de asesinar a mis hermanos con las murmuraciones. No permitas que caiga en la tentación de juzgar y criticar a los otros. Yo también me equivoco y fallo. Enséñame a descubrir en los demás lo mejor de cada uno, sus buenas obras. Que pueda olvidar todo cuanto me han ofendido. Aparta de mí todo sentimiento negativo y de rencor. Quiero amar como Tú amas, perdonar como Tú perdonas. Quiero que me ayudes con la luz de santo Espíritu para poder lograrlo. Toca mi corazón para que siempre esté dispuesto a amar con libertad, sin prejuicios. Confío en tu bendición y en tu amor que en este momento derramas sobre mí. Amén

Propósito para hoy:

Este día ayudaré a mi prójimo en la necesidad que le surja. Mostraré la alegría que el Señor me dado y la compartiré con los demás, para comunicarles ese amor de Dios.

Reflexionemos juntos esta frase:

“Queridos jóvenes, ustedes tienen muchos proyectos y sueños para el futuro. ¿Ponen a Cristo en el centro de sus proyectos y de sus sueños?”. (Papa Francisco)

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