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Evangelio del día Jueves 16 de Junio

Jueves de la undécima semana del tiempo ordinario

Santo del día: San Juan Francisco de Regis.

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo 6, 7-15

Jesús dijo a sus discípulos:
Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados.
No hagan como ellos, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan.
Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre,
que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido.
No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal.
Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes.
Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Reflexión del Papa Francisco

La oración no es magia, sino encomendarse al abrazo del Padre. Jesús nos da un consejo en la oración, a saber, no derrochar palabras, no hacer rumor, el rumor de carácter mundano, los rumores de la vanidad. La oración no es una cosa mágica, no se hace magia con la oración.

Alguien me dice que cuando uno va a ver a un brujo éste le dice tantas palabras para curarlo. Pero ese es un pagano. A nosotros, Jesús nos enseña que no debemos ir a Él con tantas palabras, porque Él sabe todo. La primera palabra es Padre, ésta es la clave de la oración. Sin sentir esta palabra no se puede rezar.

¿A quién rezo? ¿A Dios Omnipotente? Demasiado lejano. Ah, esto yo no lo siento. Ni siquiera Jesús lo sentía. ¿A quién rezo? ¿Al Dios cósmico? Un poco habitual, en estos días, ¿no?… rezar al Dios cósmico, ¿no?… ¡Tú debes rezar al Padre! Padre es una palabra fuerte. Tú debes rezar al que te ha engendrado, al que te ha dado la vida.

Padre es una palabra fuerte pero abre las puertas. En el momento del sacrificio Isaac se da cuenta de que algo no iba, porque faltaba la ovejita, pero se fía de su padre y su preocupación la dejó en el corazón de su padre. Padre es la palabra que ha pensado decir aquel hijo que se fue con la herencia y después quería volver a su casa. Y aquel padre lo ve llegar y sale corriendo a su encuentro, se le tira al cuello, para caer sobre él con amor. Es ésta la clave de toda oración, sentirse amados por un Padre.

Tenemos un Padre. Cercanísimo, ¡eh!, que nos abraza… Todos estos afanes, todas estas preocupaciones que nosotros podemos tener, dejémoselos al Padre: Él sabe de qué cosa tenemos necesidad.

Jesús, después de habernos enseñado el Padrenuestro, subraya que se nosotros no perdonamos a los demás, ni siquiera el Padre perdonará nuestras culpas. Es tan difícil perdonar a los demás, es verdaderamente difícil, porque nosotros siempre tenemos ese pesar dentro. Pensamos: “Me la hiciste, espera un poco… para volver a darle el favor que me había hecho”

No se pude rezar con enemigos en el corazón, con hermanos y enemigos en el corazón: no se puede rezar. Esto es difícil: sí, es difícil, no es fácil. Pidamos hoy al Espíritu Santo que nos enseñe a decir «Padre» y a decir «nuestro», haciendo la paz con todos nuestros enemigos. (Homilía en Santa Marta, 20 de junio de 2013)

Diálogo con Jesús

Padre nuestro, Tú que también vives en el desierto de nuestras soledades, conoces nuestro interior, nuestras penas y alegrías, ayúdame a vivir siempre amándote y buscando los bienes eternos del cielo. Que pueda sentirte, no como un Dios distante, sino como un Padre consolador y amoroso, un Padre que, en cada necesidad, está allí cobijándome con su tierno abrazo de bondad. Gracias Padre, porque Tú me impulsas y me da esperanzas de seguir creciendo hacia Ti en el amor de tu Hijo Jesús, porque Tú eres quien me llena y me da vida en abundancia. Que pueda vivir siempre manifestándote amor como lo hacen los eternos enamorados y que a dondequiera que vaya, anhele mostrarte al mundo como el gran Padre y dador de vida, que sabe dar cosas buenas a sus hijos. Te doy gracias porque puedo dirigirme a Ti en esta oración con total confianza y seguridad de sentirme escuchado y amado. Quiero vivir mi vida pendiente en hacer obras agradables a Ti y regalar perdón a los hermanos que he ofendido y me han ofendido. Gracias porque en tu nombre me has hecho un luchador, me inyectas esperanza nuevas y me haces salir triunfante de cada circunstancia difícil. Ven y cuida de mí con tu presencia sanadora y protectora para no defraudarte nunca y actuar con amor de tal manera que pueda ser un digno hijo Tuyo. Amén

Propósito para hoy:

Ofreceré 1 Padre nuestro por la conversión de un familiar que está alejado de todas las cosas de Dios y guarda rencor en su corazón.

Reflexionemos juntos esta frase:

“Como cristianos, miembros de la familia de Dios, estamos llamados a salir al encuentro de los necesitados y servirlos” (Papa Francisco)

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