Editorial 

El padre y el maestro responsable

El mes de junio es especial, se entrelazan dos celebraciones, el día del Padre y el día del Maestro. Ambas personas son parte fundamental para formar a las personas de bien. Recordemos a San José, quien fue padre y maestro de Jesús, le enseñó el oficio de la carpintería.

Padre y maestro, ambos cumplen una misión “educar”, aunque es en el hogar en donde los hijos aprenden la guía de la vida. En la escuela se aprende otros tipos de valores. Al final, el buen ciudadano se formó al escuchar consejos, al escuchar a sus mentores.

En la Biblia se encuentran muchas lecturas para los hijos, en Proverbios se lee; a saber: “Toma en serio mis palabras…no te olvides de mis palabras ni te alejes de ellas…Sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque este determina el rumbo de tu vida. Evita toda expresión perversa; aléjate de las palabras corruptas. Mira hacia adelante y fija los ojos en lo que está frente a ti. Traza un sendero recto para tus pies; permanece en el camino seguro. No te desvíes, evita que tus pies sigan el mal”. El padre que dese tener hijos de bien se guiará por estas lecturas.

Cada padre tiene consejos que dar a sus hijos. Dependerá de la sabiduría de cada uno para lograr persuadir y calar en el corazón de los hijos, más de aquellos desobedientes. Cada hijo será el artífice de seguir el camino del bien o del mal. Actualmente, hay muchos distractores y, es de vigilar más a los hijos. Las malas amistades y antivalores están por doquier.

No hay manual para ser padre, no existe una bola mágica para saber qué será del futuro de los hijos. Lo que se debe hacer, misión de todo padre, es educar con valores, enseñar religiosidad, enseñar que Dios es parte de nuestras vidas y guiar al hijo a amar al prójimo.

Mientras tanto el maestro recibe al niño, le enseña el camino de la sabiduría; empero, no todo maestro tiene el don de enseñar. Algunos lo hacen nada más por salir del compromiso. El alumno recordará al que le enseñó, al buen maestro.

La responsabilidad de un maestro, no es solo enseñar; es aconsejar, es de prepararse cada día para lograr guiar a sus alumnos. No todos los alumnos serán ovejas blancas, más de alguna se descarriará. Al final del camino, todo profesional que logró cumplir sus sueños le señalará cuando lo vea “ese fue mi profesor, él me enseñó”. Un aliciente que alimenta al maestro, el saber que fue la guía para que muchos triunfaran en la vida. No importa el curso o grado que impartió.

El padre responsable, es quien engendró y se quedó de por vida en el hogar; no dejó abandonada a la mujer. El padre responsable se sacrifica día a día por sacar adelante a la familia. No desfallece a pesar de las vicisitudes.

El padre irresponsable buscará otra mesa y tratará de ser feliz, más no sabe que los hijos que dejó abandonados, llevarán hasta la tumba ese mal recuerdo. Muchos de esos hay, de los que no son capaces de ser los guías de la familia.

El buen padre y el buen maestro; son los que esculpen a los niños, a los jóvenes y a los adultos. Sus enseñanzas serán las que logren cultivar ciudadanos de bien. El entendido sacará provecho del aprendizaje.

El papa Francisco exhortó “Pido para ustedes la gracia de estar siempre muy cerca de sus hijos, dejándolos crecer, pero de estar muy cercanos, ¿eh? Ellos tienen necesidad de ustedes, de su presencia, de su cercanía, de su amor”. Bendiciones a los padres y maestros responsables.

Por Fidel López Eguizábal
Docente Investigador Universidad Francisco Gavidia
flopez@ufg.edu.sv

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