Editorial 

¿“Despenalizar”, “regular”, “legalizar” la Marihuana?

Las recientes iniciativas de algunos mandatarios latinoamericanos han generado fuertes debates sobre la legalización de la marihuana, y vuelto a poner sobre la mesa la discusión la lucha contra las drogas. Vale la pena revisar, en el marco de lo que proponen, los diferentes argumentos apoyando y atacando la posibilidad de una legalización de las drogas.

Primero, debemos estar consientes del significado de unos cuantos términos que hemos escuchado en conjunto con el tema de la legalización de la marihuana.  Por ejemplo,  muchos no tenemos claro a que se refieren con “despenalizar”, “regular”, “legalizar”. La despenalización y legalización son términos que suelen tomarse como sinónimos, pero son cosas completamente distintas. Despenalizar: Eliminar el carácter penal. Suprimir la consideración de delito o falta.  Despenalización significa dejar de tipificar como delito una conducta castigada. Legalizar: Hacer legal una cosa. Legalización significa que una conducta antes prohibida (fuera de la ley), pasa a estar permitida.

Son muchas las dudas que existen alrededor de este tema, por ejemplo: ¿Se podrá fumar marihuana en lugares públicos? ¿Cuántas hectáreas de cannabis podrán sembrar cada quien? ¿Se podrá comprar cualquier cantidad? ¿Existirá una Secretaría de la Marihuana? ¿Cuáles serán los puntos de venta? ¿La venderán en bolsita o habrá diferentes presentaciones del producto, se crearán MARCAS, partiendo del principio de expresión comercial y comercialización al que tiene derecho todo producto legalmente establecido? ¿Despenalizar la marihuana permitirá controlar los cárteles de las drogas? ¿Crearán un “mariguanómetro” para detectar a los conductores “enmarihuanados” o bien, cuál será el nivel de consumo permitido a los conductores del transporte público? Con la legalización de la marihuana ¿Cualquiera podrá ser un reconocido narcomenudista / micro-empresario? Ya vendrán los debates sobre este tema tan polémico, donde la mayoría de quienes defienden la legalización de la marihuana argumentan que disminuirá la violencia; lo cual me parece un ridículo, ya que si se despenalizará la marihuana tan solo representa una pequeña parte del negocio de las drogas, tal vez “mochen” ciertos cárteles pero no se erradicarían la violencia, seguirá por otras causas aún más graves.   Legalizar o despenalizar la marihuana traería sin duda, el incremento de consumidores, por estar más “a la mano” o por simple curiosidad y así iniciarse en la adicción.

Al final todos somos dueños de nuestras decisiones, como todo en la vida. Los pros y los contras de legalizar la droga según Real Politik Mundial (Opinión y Análisis en Política Internacional) pueden resumirse así: Pros: 1. Reducir las fuentes de financiación de las mafias, cárteles y grupos terroristas: la mayoría de las organizaciones criminales internacionales se financian, de una y otra forma, con la producción, tráfico y venta de drogas ilícitas, desde los carteles colombianos y mexicanos, hasta los talibanes afganos. 2. Mejorar las posibilidades de controlar y atender a los adictos: así como se hace con el tabaco o el alcohol, si la producción y comercialización de drogas fuera legal, los gobiernos podrían controlar no solo la calidad del producto, sino monitorear y atender con mayor facilidad a adictos y consumidores. 3. Posibilitar la tributación del negocio: por supuesto, como con todo negocio legal, el Estado podría recolectar impuestos sobre la producción y venta de la droga. En efecto, se conseguirían con toda seguridad muy buenos ingresos sobre este comercio multimillonario. Contras: 1. Algunas mafias/cárteles se debilitan, pero no desaparecen: la legalización del negocio podría acabar con los inmensos ingresos que de este negocio llega a las organizaciones criminales, pero no acabaría con ellas, es más, cabe la posibilidad que como “buenos hombres de negocios”, las mafias simplemente decidan diversificar a otros sectores de la economía ilegal. Las mafias son un problema de aplicación de la ley y debilidad estatal, no de que existan actividades prohibidas. 2. Nuevos, y no menos complejos, desafíos: la legalización cambiaría del enfoque coercitivo al preventivo, pero esto no supone una simplificación del problema; atender adictos es tan complejo como luchar porque no tengan acceso a las drogas. De igual manera, el mayor y más fácil acceso a las sustancias, aunque con seguridad no lleve a un aumento apocalíptico del consumo como algunos creen, si mejorará las posibilidades de muchas personas de acceder y eventualmente convertirse en adictos. El Estado y la sociedad, sea cual sea el enfoque que siga, no podrá lavarse las manos del problema tan fácilmente. 3. Sobre lo que se va a legalizar: ¿Se quiere legalizar la marihuana, la cocaína, la heroína y las drogas sintéticas? ¿O solo la marihuana? Porque según lo que se escoja las consecuencias de la legalización podrían traer consigo algunas combinaciones de los pros y los contras de los que hemos hablado.

Conclusión,  legalizar la marihuana parece el más sencillo de los acuerdos, pero también resultaría ser el más irrelevante en términos de la lucha contra las drogas y la atención de adictos. En este tema de la legalización de la marihuana sin duda alguna, hay mucha “siembra” política.

Por Sherman Calvo

Laus Deo

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