Opinión 

Amoris Laetitia, el tan esperado texto del Papa Francisco

El pasado 8 de abril se publicó la Exhortación Apostólica post-sinodal Amoris Laetitia, que en español se traduce “La alegría en el amor”. Este documento magisterial recoge los resultados de los dos sínodos sobre la familia, llevados a cabo en 2014 y 2015. El texto es extenso, con nueve capítulos y 325 puntos.

Hacer un resumen de Amoris Laetitia no es fácil. Aborda, con diferentes estilos, variados temas. “Por eso no recomiendo una lectura general apresurada”, dice el Papa en el número 7. Y continúa: “Podrá ser mejor aprovechada (…) si la profundizan pacientemente parte por parte o si buscan en ella lo que puedan necesitar en cada circunstancia concreta”.

Su punto de partida es la presentación de la familia a la luz de la Biblia. Este es el fundamento para reflexionar sobre su realidad y desafíos (cap. 2), y sobre su vocación, que incluye el matrimonio y el amor fecundo que nace de éste (cap. 3-5). Luego escribe sobre las perspectivas pastorales y la necesidad de fortalecer la educación de los hijos (capítulos 6 y 7, respectivamente).

El octavo capítulo habla de “acompañar, discernir e integrar”, verbos fundamentales para afrontar situaciones de fragilidad, complejas o irregulares. En esto se han centrado muchos medios de comunicación, aprovechando para calificar a la Exhortación como revolucionaria.
Sin embargo, es necesario mirar atrás, hacia el largo camino de elaboración que siguió este documento, para comprender mejor Amoris Laetitia y su octavo capítulo.

Finalizado el sínodo extraordinario de 2014, en la Audiencia general del 10 de diciembre, el Papa explicó que no se trataba de cambiar la doctrina, ni de poner en duda las verdades fundamentales del sacramento del matrimonio. Y en la apertura de la Asamblea sinodal de 2015, motivó a los Obispos a dialogar con lealtad al magisterio, para leer la realidad de la familia “con los ojos de la fe, para interrogarse en fidelidad con el depósito de la fe”.

¿Dónde está, entonces, la revolución de Francisco? Más que un cambio, la novedad se encuentra en el llamado a un discernimiento más atento y misericordioso para ejercitar una adecuada pastoral en las situaciones complejas, entre las que se encuentran los católicos divorciados vueltos a casar.

“La novedad no está tanto en la valoración moral de los comportamientos –diferente en función de la responsabilidad que los fieles han tenido en la ruptura del matrimonio anterior y en la construcción de la nueva unión– ni en la calificación disciplinar de las situaciones, sino en la perspectiva de una mayor integración de los fieles en la vida de la Iglesia”, explicó Miguel Ángel Ortiz, profesor de Derecho Matrimonial Canónico en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz en Roma, en una entrevista a Zenit.

Esta perspectiva va de la mano con el magisterio precedente sobre la familia. Por ejemplo, en el punto 79 de Amoris Laetitia, el Papa remite al número 84 de la Exhortación Familaris Consortio –publicada por Juan Pablo II en 1981-, en el que se obliga a que los pastores, por amor a la verdad, disciernan bien cada situación irregular, para así ayudar “a los divorciados, procurando con solícita caridad que no se consideren separados de la Iglesia, pudiendo y aun debiendo, en cuanto bautizados, participar en la vida de la Iglesia”. La Exhortación no representa, pues, una ruptura con el pasado, sino continuidad y profundización.

El noveno capítulo habla de la espiritualidad conyugal y familiar. Concluye con una oración a la Sagrada Familia.

Amoris Laetitia ofrece una mirada abierta, positiva, llena de sabiduría práctica, fruto de experiencias concretas, que invitan a una pastoral mucho más atenta y dedicada.

Por  Jaime García Oriani*

*Periodista. Investigador en temas
de ética y religión.
jaime.oriani@eldiariodehoy.com

POST RELACIONADOS

Leave a Comment