Fe 

El amor para siempre, explicado por joven que no respondió al teléfono al Papa Francisco

Entrevista a Ignacio Ibarzábal que estuvo recientemente en el Vaticano con Papa Francisco para hablar de jóvenes, valores y matrimonio.

Ignacio Ibarzábal es un joven abogado argentino que hace unos años cuando Papa Francisco era Arzobispo de Buenos Aires, le solicitó una audiencia por carta. Un día del año 2010, el cardenal Jorge Mario Bergoglio le llamó por teléfono para concretar una cita. Ignacio no respondió porque no escuchó la llamada durante una reunión con amigos antes de un partido de la selección de Argentina en el mundial de Sudáfrica.

La historia no acaba ahí. En 2014 llegó otra llamada, pero, esta vez, era para ir al Vaticano. Ignacio, presidente de la Fundación Grupo Sólido fue invitado a participar en noviembre (del 17 al 19) al congreso inter-religioso Humanum sobre el matrimonio y la familia, organizado por la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Grupo Sólido es un movimiento juvenil que comenzó en Argentina comprometido en buscar soluciones a la fragmentación familiar a través de lo que llaman “el amor sólido” y se ha vuelto en un lema para su trabajo en Latinoamérica.

Ignacio, 29 años, nacido en Buenos Aíres, representó en el Vaticano la voz de los jóvenes con un testimonio sobre la “Educación Global en el Amor” frente a la “crisis de la unión” en las relaciones familiares.

Al respecto, Ignacio cuenta en diálogo con Aleteia su experiencia en Grupo Sólido, el cuál trabaja solo temas pro-familia, pero aclara que no es una organización religiosa, aunque si promueven “los mismos ideales desde una visión social”.

¿Cómo es eso que no le respondió una llamada telefónica al Arzobispo Bergoglio?

Tuve la posibilidad de conocer a Bergoglio en una audiencia cuando era Arzobispo. Yo estaba viajando por EEUU con nuestra fundación dando los primeros pasos, y en una reunión en Washington, George Weigel (biógrafo de Juan Pablo II) me preguntó si había hablado con los referentes de la Iglesia argentina.

Como nuestra organización no es religiosa, nunca lo había hecho. Pero a partir de esta recomendación escribí a Bergoglio solicitándole una audiencia. Unos días después, me llamó personalmente para concretar la reunión, y yo no atendí porque estaba por empezar un partido del mundial 2010.

Luego lo llamé y por suerte pude verlo. Lo que me guardo de aquél encuentro es la humildad que ahora demuestra como Papa. Además de aquél llamado, cuando me recibió fue muy gentil y me sorprendió su sencillez.

Taller de Fundación Grupo Sólido con madres en un centro de la Fundación Conin en Mendoza, sobre desafíos para la maternidad en contextos adversos.

¿Cómo nació el interés personal por la defensa por la vida y el matrimonio?

Mi interés por promover el amor sólido nació de la reflexión con distintos amigos en la etapa universitaria sobre la fragmentación familiar y el dolor personal y el debilitamiento social que esto implicaba. Al ver que esto era un problema y que podíamos hacer algo para solucionarlo decidimos ponernos a trabajar en este proyecto.

¿Por qué un joven abogado no se dedica a crecer profesionalmente y seguir objetivos personales?

A pesar de ser abogado, a través de Grupo Sólido descubrí que mi vocación hoy es promover los valores familiares entre los jóvenes. Esta es mi carrera profesional y no puede ser más apasionante. Estoy muy agradecido de poder centrar todos mis esfuerzos en este proyecto porque veo que nuestro trabajo es fecundo.

En la Sala del Sínodo del Vaticano se le escuchó hablar de los rostros concretos de la fragmentación familiar y el desencanto de los jóvenes por el vinculo del matrimonio….

En el Programa de Entrenamiento anual de la Fundación Grupo Sólido en el que jóvenes se unen para trabajar para disminuir la fragmentación familiar y sus efectos.
Sí, una amiga de hace muchos años me llama para tomar un café. Cuando nos juntamos me cuenta, con evidente dolor, que no sabe si casarse o no. Por un lado tiene cierta aspiración a hacerlo, pero por otro lado ha visto de primera mano el fracaso del matrimonio de sus padres y tampoco le ve ventajas prácticas.

De hecho, me dijo una cosa que me impactó: “siento que todo lo que el matrimonio toca, lo destruye”. Esto, paran nosotros los jóvenes representa un gran desafío.

Estamos tentados de perder la esperanza en que las relaciones pueden funcionar. Por eso nosotros proponemos concentrarnos en lo esencial del matrimonio para comprender que no se trata de una formalidad sino de un compromiso, significativo y posible, para nuestras vidas.

Papa Francisco ha hablado en el parlamento Europeo de Estrasburgo el 25 de noviembre de un necesario diálogo intergeneracional para cambiar las cosas en Europa.

¿Cómo se aplica esto en la defensa del amor sólido en América Latina o Argentina?

En Latinoamérica el diálogo intergeneracional también es necesario. Hoy convivimos tres franjas etarias muy claras. Los ancianos, que vivieron otra cultura de las relaciones. A veces se vivían con hipocresía, pero también existía compromiso y las cosas duraban.

En la celebración del Día de la Familia, evento popular al que asistieron más de 2.000 personas, organizado por la Fundación Grupo Sólido con el apoyo de la Municipalidad de San Miguel en Provincia de Buenos Aires, para promover de manera simbólica el valor de cada familia.
Luego, la generación de nuestros padres, que es donde la cultura de la unión se ha perdido, se ha buscado una mayor autenticidad, y a veces se logró; pero las relaciones han fracasado, y eso deja heridas en nuestra generación.

En tercer lugar, estamos los jóvenes, y lo anterior nos plantea un gran desafío: podemos asumir la búsqueda de autenticidad y harmonía de nuestros padres y, al mismo tiempo, revalorizar el compromiso de nuestros abuelos. De ambas generaciones tenemos mucho que aprender, y ciertamente, las necesitamos.

 

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