Editorial 

El Nuevo Orden Mundial está cambiando el agua de la pecera

Por Sherman Calvo | Director.

 

En la contraportada del libro Masonería, religión y política, se lee: “Era de noche. Imprevistamente la luz se apagó. Un grito estalló en la obscuridad. No recuerdo quién lo lanzó, pero todavía me estremece: ¡Están cambiando el agua de la pecera sin que los peces se enteren!” (Fuente: Bitácora de Don Manuel Guerra).

Sin ser conscientes de ello, al menos la mayoría, el Nuevo Orden Mundial está cambiando el agua de la pecera global e imponiendo la ideología de género en todos los países, sobre todo en los occidentales (Europa, América) y en los occidentalizados (Australia, Filipinas, Japón), o sea, en los tradicionalmente cristianos, que –en general– ya han dejado de ser cristianos en su gobernantes y que están dejando de serlo en cuanto a los gobernados (el pueblo). Por medio de la legislación, están imponiendo en todos los ámbitos la ideología de género, bajo el disfraz de política de igualdad y no discriminación.

Pero, ¿qué es la “ideología de género”? Preferiría que se dijera “género ideológico”. Pienso que así se resalta que no es algo objetivo, ni natural o conforme a la naturaleza humana, sino algo pensado, ideologizado, sentido, imaginado, elegido. A impulsos del feminismo radical y de las energías laicistas y relativistas, la ideología de género inició su difusión a velas desplegadas, a partir de la “Conferencia de la mujer” de Beijing/Pekín (año 1995). En ella, los lobbies consiguieron imponer a los países miembros el compromiso de incorporar la perspectiva de género en todas sus políticas y medidas legislativas. Desde entonces la ONU está exigiendo su imposición en sus países miembros. Ya es un ingrediente indispensable del masónico Nuevo Orden Mundial, sustitutivo del orden cristiano.

La UNESCO, la agencia de la ONU encargada de velar por la educación, la ciencia y la cultura, bajo el pretexto de luchar contra la discriminación, promueve nuevas políticas en favor de la ideología de género. Propone que se incluyan en todos los programas educativos de modo transversal, o sea, insertados prácticamente en todas las asignaturas, por ejemplo historia, literatura, lengua, educación sexual (documento Out in the Open, octubre de 2016). Lo anterior, creando nuevas leyes o modificando las existentes, que reconocían la potestad de los padres para corregir razonablemente a sus hijos. Todo esto, sumado a la concepción del “género ideológico”, ya contemplada en leyes de diferentes países, cuando “no se corresponde con su identidad de género”. Por si eso no fuese suficiente, el matrimonio es considerado ya como un invento social de índole relativista, pues se adaptaría a las alteraciones de las circunstancias socio-culturales e históricas.

También se impone la voluntad individual, por no decir capricho, en el divorcio exprés. El matrimonio queda a la intemperie, dependiente del deseo de cada contrayente, a merced de la satisfacción subjetiva, emocional, psicológica, sexual y a veces hasta meramente genital. De esa manera se va silenciando la función social del matrimonio y de la familia, teniendo como resultado el desierto demográfico que atraviesan en nuestros días muchos países.

Está acaeciendo en nuestro tiempo, sea resultado de la restricción voluntaria (no tener hijos porque no se quiere), sea resultado de la progresiva desmoralización y empobrecimiento de la raza latina (no tener hijos a pesar de quererlos), lo cierto es que la esterilidad conyugal en las sociedades occidentales de nuestros días ha aumentado. La infecundidad y el descenso de la población son alarmantes.

No hace falta decir que, en cuanto al vocabulario, tiende a usar “género” o “identidad de género”, y a rehuir “sexo” e “identidad sexual”. Lo califico de preocupante, por su fétido olor totalitario y de imposición forzada, uno, desde arriba, desde el poder nacional y autonómico y otro, sumiso al Nuevo Orden Mundial.

POST RELACIONADOS

Deja un comentario